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“Lo de Venezuela es parte de un proceso de recolonización mundial”

Especialista en política internacional, Walter Goobar sostiene que el reciente intento de golpe debe analizarse como una disputa geopolítica mayor, donde Estados Unidos, Rusia y China vuelven a jugar roles imperiales abiertos. La cerrada defensa de Putin y Erdogan a Maduro se debe a que éste cambió el eje de Siria e Irán de Chávez por el de Rusia y Turquía, vitales para su economía. Y que si bien China también tiene intereses en el petróleo bolivariano, su objetivo central es Brasil, lo que movilizó a Trump a apoyar fuertemente a Bolsonaro para intentar quebrar esa relación.

 Viernes, 25-enero-2019


Por Camilo Ratti

El intento de golpe de estado en Venezuela hay que analizarlo como parte del gran tablero internacional. Un movimiento de ajedrez que involucra a las grandes potencias mundial. No solo militares, sino económicas. Venezuela es uno de los cinco países del mundo con mayor reserva de petróleo. Algunos dicen que es el número uno. Además, posee otros recursos naturales fundamentales en el siglo XXI, como el oro y el litio.

Cuando Hugo Chávez pateó el tablero político venezolano y continental, las reglas cambiaron. Estados Unidos ya no disponía a piacere de la riqueza petrolífera venezolana para alimentar su economía, porque la revolución bolivariana empezó a poner condiciones y a intervenir en el precio internacional del barril. A disponer para sí de la energía que mueve al mundo y establecer relaciones con otros países.

Walter Goobar es especialista en política internacional y analiza lo de Venezuela dentro del gran mapa internacional: “Está vinculado con la geopolítica mundial, porque Estados Unidos está sacando la lupa de Medio Oriente, se está yendo de Siria porque no pudo derrocar a Bashar Al Assad y refuerza su ambición sobre nuestro continente, que considera estratégico, fundamentalmente por el petróleo. La mayoría de las guerras están motorizadas por ese recurso”.

Tan es así, que el primer secretario de Estado de Trump, Rex Tillerson, pertenecía a la Exxon Móbil, que tiene intereses en Venezuela y en Guyana, país limítrofe. Quienes también tienen grandes intereses en el país bolivariano son Rusia, Turquía y China. De ahí la encendida defensa de Maduro ante la intentona golpista que expresaron Putin y Erdogan, y en un tono menos beligerante Xi Jinping, cuya diplomacia tiene otro estilo.

“Maduro cambió el eje de Siria e Irán que había promovido Chávez, por el de Rusia y Turquía. Rusia lo va a respaldar hasta el punto de que si es necesario, puede llegar a instalar una base en Venezuela. La única base extraterritorial rusa está en Siria, de ahí que Obama había amagado con invadir ese país. Y recordemos que hace poco Rusia participó de una gran maniobra militar en aguas de Venezuela, que fue todo un mensaje político. Si instala una base, generaría situaciones de peligro, recordemos lo que pasó en 1962 cuando la Unión Soviética quiso instalar bases misilísticas en Cuba”, dice el analista.

Lo de Turquía también tiene explicación: el comercio de Venezuela con ese país aumentó 17 veces con Maduro. “Antes Venezuela convertía buena parte de su regalía petrolera en Suiza, tenía muchas relaciones con este país. Por presiones de Estados Unidos a Suiza, Venezuela debió mudar a Turquía esas operaciones financieras para sortear el bloqueo estadounidense”.

Nuevos paradigmas imperiales

Goobar explica que Trump busca reemplazar la globalización por un proyecto de recolonización a la vieja usanza: “Es lo que parece esbozarse hoy. En esta estrategia figura la destrucción de estados por medio de la guerra, que es lo que permite abrir las puertas a las recolonizaciones”. Pero Rusia y China no se quedan atrás. “El problema para Venezuela y para ambas potencias es tener a Bolsonaro en Brasil. Antes de llegar al poder, el vicepresidente brasileño, general Hamilton Mourao, dijo que Brasil debería preparar un batallón para cuando caiga Maduro. Y esa actitud hay que extenderla a Colombia, donde se están entrenando fuerzas mercenarias, paramilitares, lo que plantea una perspectiva sombría para América Latina”, advierte el analista.

Aunque China salió a defender la autodeterminación de los pueblos frente al golpe que buscó dar Estados Unidos a través de Guaidó, Goobar plantea una diferencia en relación a Rusia: “La diplomacia china es distinta, no es frontal como la de Putin. Los chinos actúan entre bambalinas, bajo cuerda. Cuando Estados Unidos vino al G20, lo que más le preocupó es la penetración rusa y china en América Latina. China está siendo cautelosa porque su prioridad no es Venezuela, sino Brasil. Por eso Estados Unidos seduce a Brasil, para alejarlo de China. Y Bolsonaro abre esa posibilidad. Por eso te digo que lo de Venezuela es parte de un gran tablero de ajedrez”.

En este escenario continental, Argentina juega un papel menos importante de lo creemos. “Nuestro principal socio comercial puede ser Brasil, pero para ellos es China, y Estados Unidos busca quebrar eso, restarle a China peso en América Latina”, advierte Goobar.

Los militares, claves

“No creo que el intento de golpe contra Maduro prospero, pero habla de una escalada que indica que se aproxima un panorama distinto en el continente, con intervenciones armadas”, alerta el especialista, y agrega: “Si hay una intervención extranjera en Venezuela, el ejército bolivariano tiene asignadas misiones específicas, para actuar ante una posible intervención. No lo veo posible ya, sino como escenarios a mediano plazo”.

Para Goobar, Maduro “ha tenido desmanejos y errores en su economía, pero fue elegido en elecciones democráticas. Ahora Guadió y antes Capriles, han sido títeres de Estados Unidos. La oposición nunca logró articular un proyecto democrático y serio. Han ido sacando de la galera distintos líderes, sin lograr mayores resultados, por eso vienen apostando a posturas insurreccionales, con las guarimbas y grupos de choques. Con Chávez también lo intentaron”.

Ante esta situación, el principal sostén de Maduro hoy son las fuerzas armadas, que ayer salieron a respaldar fuertemente al gobierno y denunciaron un golpe de Estado. “Estados Unidos encontró resistencia en la población y en las fuerzas armadas bolivarianas, a las cuales siempre han intentado fracturar y no han podido, a pesar de que han invertido mucho dinero. Y no lo han logrado porque el chavismo trabajó en la formación política de sus cuadros. Fracturar lo militar es la única chance que tiene Estados Unidos de derrocar a Maduro”.

Con una región que ha virado hacia la derecha, con gobiernos que, salvo Bolivia y Uruguay, el resto se alinea con Estados Unidos, el panorama no es alentador. “El modelo de recolonización va a convertir al planeta en un mundo repartido, como en la época de la colonización. Lo que se está esbozando es el comienzo de una guerra de imperios, de potencias, y que en muchos países las fuerzas armadas están tomando otro protagonismo. Bolsonaro fue un ejemplo de eso”, concluye Goobar.