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Lo que no te mata, te precariza

Detrás de la propuesta cínica “sos tu jefe”, las empresas multinacionales como Glovo, Rappi y Pedidos Ya! exigen, precarizan y exponen todos los días a los 60 mil repartidorxs del país. Con un promedio de un trabajador muerto cada dos semanas desde que se inició la cuarentena, la Red de Precarizadxs pidió que se les reconozcan los derechos vigentes en la Ley de Contrato de Trabajo para poder gozar de vacaciones, obra social, ART y licencia por enfermedad, entre otros puntos.

 Jueves, 13-agosto-2020

Un repartidor muerto cada dos semanas desde que comenzó la cuarentena. La Red de Precarizadxs solicitó la aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo para poner fin a las condiciones laborales esclavizantes que proponen, cínicamente, estas empresas multinacionales. Fotografía, Ricard Cugat.


Como si fuera una realidad digna de la época de la esclavitud, las empresas multinacionales como Glovo, Rappi y Pedidos Ya! proponen, cínicamente, “ser tu propio jefe” a aquellas personas – en su mayoría, jóvenes – que aceptan sumarse al mundo de lxs repartidorxs. Así, alrededor de 60 mil trabajadorxs sufren todos los días el agitado ritmo y las exigencias irrisorias en cuanto al tiempo de entrega de los pedidos; perciben “salarios” muy por debajo de la canasta básica familiar; y están expuestos constantemente a lesiones, golpes y accidentes en la vía pública. Encima, este año se sumó otro riesgo: la pandemia.

Catalogados como trabajadorxs esencialxs, desde que se inició la cuarentena hubo un repartidor muerto cada dos semanas. “Nos están sometiendo a un Cromañón en cámara lenta. Trabajar a destajo y en total estado de desprotección es la principal causa de muerte de todos los repartidores”, señalaron desde la Asociación Sindical de Motociclistas, Mensajeros y Servicios. “Seguimos muriendo, rompiéndonos las piernas y contagiándonos de Covid-19”, reclamaron desde la Red de Precarizadxs ante la falta de medidas de protección.

El lunes pasado se realizó una asamblea vía Zoom en la que participaron más de cien trabajadorxs y en donde se sumaron repartidorxs de otros países como Brasil, Chile y Costa Rica. A partir de esta instancia, pidieron que su actividad sea incorporada en la Ley de Contrato de Trabajo para así obtener el reconocimiento de derechos laborales como vacaciones, obra social, art y licencia por enfermedad, entre otros puntos.

También solicitaron que se prohíban los “bloqueos” de las aplicaciones que les realizan las empresas – que son equivalentes a los despidos pero sin indemnización – y que no haya discriminación ni xenofobia. “El 90% son varones, el 10% mujeres, el 70% extranjeros y hay disidencias”, indicaron.