Los de la otra bicicleta

Trabajadores de aplicaciones móviles de Córdoba harán un bicicletazo contra la precarización laboral. No cuentan con ningún derecho laboral, denuncian que las empresas los ningunean y que la cantidad de pedidos bajó mucho. Les prometen ganar 6 mil pesos por semana, pero últimamente no se llevan más de 200 pesos por día.

 jueves, 28-febrero-2019

Los trabajadores en bicicleta están por toda la ciudad. Pero los pedidos son cada vez menos.


Los despidos en PedidosYa, la única app que tiene empleados en relación de dependencia, para cambiarlos por trabajadores en negro, generó un rebrote de protestas entre los trabajadores que pululan por las ciudades en sus bicicletas con una caja detrás y ya son parte del paisaje urbano. Mientras algunos se llenan los bolsillos con la bicicleta financiera, otros se suban hasta 16 horas a una bicicleta real para ganarse la vida. En Buenos Aires, los despidos fueron 450, mientras que en Rosario quedaron sin trabajo 130 personas y en Córdoba 14. Por eso, realizarán un bicicletazo contra la precarización laboral mañana a las 18 desde Colón y General Paz.

“Es una convocatoria abierta, lo venimos organizando con compañeros estudiantes universitarios y de otros sectores de laburo como call centers o cocina”, cuenta un trabajador de la empresa Rappi. Lo que quieren hacer con esta manifestación es “exponer las condiciones en las que trabajamos en nuestro sector pero también es en contra de la precarización laboral que sufre la juventud”.

En nuestra ciudad, son 2.000 jóvenes los que trabajan en este sector. “Las promesas de ‘no tener jefe’ se desvanecen rápidamente. Si no aceptamos una cierta cantidad de pedidos, nos bloquean de la aplicación. Es como un despido, pero como no somos ‘trabajadores’ no tenemos indemnización”, dice el comunicado. El eufemismo que usan las empresas es que son “colaboradores”. Al ingresar, les dan una capacitación de una hora en las que les prometen ganar 6 mil pesos por semana. Pero la realidad es muy distinta: los que están trabajando dicen que en las últimas semanas bajó mucho y que hacen unos 4 pedidos por día, cobrando como máximo 40 pesos por cada uno.

“Yo laburo 10 horas, de lunes a lunes. Trato de tomarme un día, pero a veces se necesita la plata. Hay compañeros que trabajan 12 o hasta 16 horas en la bici. Hubo una baja terrible de pedidos. Las semanas de principio de mes que son las más fuertes llegamos a sacar hasta 15 pedidos”, cuenta uno de ellos, que trabaja para Rappi.

Cada día, unas veinte personas como mínimo se suman a las huestes de repartidores. Las empresas dan dos capacitaciones diarias y en cada capacitación hay entre 10 y 15 personas. La crisis genera un círculo vicioso: cada vez más repartidores que necesitan trabajo, cada vez menos pedidos por la baja de consumo.

Organización amenazada

Los repartidores de Córdoba no están nucleados en un sindicato. La experiencia porteña los atemoriza: en Buenos Aires se organizaron y al poco tiempo fueron despedidos –“bloqueados de la aplicación”, dirían las empresas- por ese motivo. “Está el miedo a que haya represalias, por eso se dificulta. Nos organizamos a través de reuniones abiertas y convocatorias por redes sociales”, dice el trabajador que prefiere no dar su nombre por esta misma razón.