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Los esfumadores

Mientras la empresa oriunda de Avellaneda demora la entrega del balance comercial correspondiente al año 2019 ante el cuestionado juez Fabián Lorenzini, el sitio Punto Biz reveló que la cerealera desapareció 83 mil millones de pesos antes de declararse en default a mediados de febrero. Según datos de la firma auditora del grupo Vicentin, ese dinero no se destinó ni a bancos ni al pago de proveedores y mucho menos a saldar la millonaria deuda que mantiene tanto con el Banco Nación, el Comité de Acreedores extranjeros y con más de dos mil productores.

 Miércoles, 15-julio-2020

Alberto Padoán, uno de los titulares del Grupo Vicentin, comparte una comida con el ex presidente Mauricio Macri, durante el apogeo de la cerealera y antes del sospechoso "default" de febrero de este año.


Desde que el gobierno nacional anunció la intervención y la posibilidad de expropiación de la empresa Vicentin, la sucesión de acontecimientos y la acaudalada información ha sido constante. La firma santafesina – que fue la principal aportante de la campaña presidencial de Mauricio Macri y la gran vedette durante la gestión de Cambiemos – se declaró en concurso preventivo de acreedores y adujo “estrés financiero” a mediados de febrero de este año. En el marco de la causa, que está a cargo del cuestionado juez Fabián Lorenzini, la cerealera debía presentar el balance correspondiente al año 2019, algo que todavía no realizó porque, según informó el sitio Punto Biz, la situación no reflejaría precisamente un “default”.

De acuerdo a los datos que recabó KPMG, la firma auditora del grupo Vicentin, entre el 31 de octubre de 2019 – fecha en que se presentó el último ejercicio – y febrero de este año, desaparecieron 83.000 millones de pesos que no fueron destinados ni a bancos ni a pago de proveedores. Esa abultada suma de dinero tampoco se utilizó para saldar las millonarias deudas que mantiene la productora y exportadora de granos con el Banco Nación – 18.500 millones de pesos -, ni con el Comité de Acreedores Financieros extranjeros – más de 500 millones de dólares – ni con los más de dos mil productores.

En este contexto, las sospechas continúan afianzando la idea de que Vicentin simuló un colapso financiero y fugó grandes cantidades de divisas. Cabe recordar que la empresa solicitó y recibió un préstamo por U$$ 61.000.000 en noviembre de 2019 y otro por US$ 43.900.000 en diciembre por parte del Banco Nación cuando el titular era – el ahora imputado – Javier González Fraga. También vendió el 16% de las acciones de Renova a la firma extranjera Glencore que ya tenía el 50% de la empresa y, según consta, exportó 685 mil toneladas durante el año pasado.

Además, sobre la compañía pesan denuncias por maniobras de triangulación para evadir impuestos mediante las filiales que tiene en Paraguay y Uruguay, favorecida por haber tenido el control del Puerto de San Lorenzo.