Los grandes confiscadores

La alta presión tributaria, el desaliento a las inversiones y la coexistencia con el impuesto a los bienes personales fueron algunos de los argumentos de la oposición para votar en contra del aporte solidario y extraordinario a las grandes fortunas. Sin embargo, informes de la Universidad Nacional de Avellaneda y del CEPA rebaten estas ideas y destacan que es un tributo que están evaluando España, Italia, Suiza, Brasil y Chile, entre otros países del mundo.

 Miércoles, 18-noviembre-2020

Varios países integrantes de la OCDE están debatiendo la aplicación de un impuesto a la riqueza para enfrentar la grave crisis desatada por la pandemia.


Luego de siete meses de idas y vueltas, finalmente ayer la Cámara de Diputados aprobó con media sanción el Aporte Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas. El proyecto presentado por el diputado nacional del Frente de Todos, Carlos Heller, fue duramente cuestionado desde Juntos por el Cambio que, a pesar de tener el 46% de representación en la cámara baja, defendió los intereses del 0,02% del país. La “alta presión tributaria”, el “desaliento a las inversiones” y la “coexistencia” con el impuesto a los bienes personales fueron algunos de los argumentos esgrimidos por los legisladores de la oposición.

Sin embargo, un informe elaborado por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda desmantela estas teorías, remarcando que la presión tributaria argentina – el total de impuestos que se cobran – se encuentra por debajo del promedio de las naciones de la OCDE: la carga fiscal representa el 30% de nuestro PBI, mientras que en Francia, el país de “la libertad y la responsabilidad” según Mauricio Macri, el porcentaje asciende al 46%. A su vez, el gravamen a la propiedad oscila entre el 1,5 y 2% del PBI en los países que integran la organización internacional.

Además de destacar que durante el gobierno de Cambiemos el sistema tributario se volvió más regresivo – disminuyeron los impuestos progresivos como la renta de las personas y de capital, al patrimonio, a las herencias, exportaciones y aumentaron los impuestos como el IVA y derechos de importación- el estudio remarca que no existe relación entre los países que aplican mayores impuestos a la riqueza y la respectiva inversión empresarial. De esta manera se desactiva la alarma que instalaron los legisladores de Juntos por el Cambio que, dicho sea de paso, miraron para otro lado cuando se fugaron más de 86 mil millones de dólares, según datos del BCRA.

En ese sentido, tanto el CEPA como la UNDAV señalan que el aporte solidario y extraordinario a las grandes fortunas no es un planteo caprichoso del oficialismo argentino, sino que varios países europeos y latinoamericanos están evaluando aplicar una alícuota similar para paliar las terribles consecuencias socioeconómicas de la pandemia. En España la agrupación política “Más País” propuso el “Impuesto de Solidaridad Cívica”, un tributo que va del 1% al 2% para patrimonios superiores al millón y a los dos millones de euros respectivamente. En el caso de Italia, el gravamen comenzaría a partir del 4% sobre ganancias anuales entre los 80 mil y los 100 mil euros, hasta llegar al 8% cuando los dividendos superen el medio millón de euros. “Impuesto de solidaridad de coronavirus” es el nombre que recibe la propuesta del Partido Obrero en Suiza y que consiste en una carga “única” del 2% a las riquezas a partir de los 3 millones de dólares.

Por el lado de Latinoamérica, Brasil cuenta con 4 proyectos presentados al Senado, de los cuales uno pertenece al PT y establece una alícuota inicial del 2,5% para riquezas de más de 50 millones de reales, lo que equivale hoy a 746.705.408 pesos argentinos y supera ampliamente la iniciativa presentada por el Frente de Todos que puso un piso inicial de 200 millones de pesos. También el Partido Comunista de Chile presentó la idea de un impuesto que afecta el 1% más rico del país – 0,08% por encima del universo impactado en Argentina – a través de una carga anual del 2% sobre el patrimonio.