Los lobbyzones de la alimentación

12
octubre
2021

Los lobbyzones de la alimentación

Los pulpos de la alimentación en Argentina se oponen a la Ley de Etiquetado Frontal con una serie de falacias que desaparecen cuando exportan sus productos a países con una legislación similar.

Los datos revelan que la propuesta no obstaculiza la producción, no perjudica al país dentro del Mercosur y no demoniza los productos: solo transparenta la información para prevenir y promover la salud de la población.

La semana pasada, los tentáculos de los grandes pulpos de la alimentación alcanzaron a rodear algunas bancas de la Cámara de Diputados y lograron, con su presión, bloquear el tratamiento y aprobación de la Ley de Promoción de Alimentación Saludable, más conocida como Ley de Etiquetado Frontal.

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Mentira lo que dicen

Ante los pobres argumentos que expusieron les diputades de Juntos por el Cambio, Córdoba Federal, Consenso Federal y los cinco del oficialismo, fueron los gigantes de la alimentación en Argentina quienes lanzaron una serie de falacias en contra del proyecto de ley que ya se aplica – con sus particularidades – en otros lugares de la región como Chile, Uruguay, Perú y México.

La Cámara de Comercio de EEUU en Argentina, la Cámara de Bebidas Azucaradas, el Centro de la Industria Lechera y la Copal son los principales detractores de la iniciativa. Entre las mentiras que arrojaron está la supuesta obstaculización al comercio y a la producción; el perjuicio al país dentro del Mercosur; y la demonización de los alimentos a partir de “información incorrecta”.

“Es una estrategia de comunicación para culpabilizar la legislación nacional. En Chile, donde la ley se aprobó en el año 2016, no hubo pérdida de empleo y un 20% de las compañías optaron por reformular sus productos”.

Mercedes Márquez, integrante de Consciente Colectivo.

La frutilla del postre es que, esas mismas firmas, no presentan resistencia cuando deben adecuar el etiquetado al momento de exportar sus productos a aquellos países que ya cuentan con una legislación similar.

Cuando venden alimentos a Brasil, deben detallar si han sido modificados genéticamente. En el caso de Chile, salen del país con el octógono y la leyenda “ALTO en” azúcares, sodio, grasas. Para exportar a Perú, el envoltorio de un producto no puede mostrar el dibujo de una fruta si no contiene ese ingrediente.

“Acá lo injusto es que Arcor les está avisando a otros países sobre los excesos y acá no lo quiere hacer”.

Ignacio Porras, miembro de la Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales (SANAR).

De esa manera, se cae por la borda la supuesta inferioridad de condiciones en la que quedaría Argentina en el Mercosur si se aprueba la Ley de Etiquetado Frontal. “Hay soberanía y nunca una política pública de salud va tener interferencia en otros lugares de la región porque los productos son rotulados de acuerdo al país donde se comercializan”, subrayó Porras.

De negocios y otros demonios

Uno de los derechos fundamentales de les consumidores es poder contar con información veraz, detallada, eficaz y suficiente sobre los productos. Al mismo tiempo, deben conocer cuando el uso/utilización supone un riesgo para su salud y/o la integridad física.

Si tenemos en cuenta que el 60% de la población sufre exceso de peso (36,2% tienen sobrepeso y 25,4%, obesidad), hay algo que no está funcionando. A su vez, en un mismo paquete, muchas veces aparecen leyendas confusas: “reducida 41% grasas totales”, “0% grasas trans y 0% colesterol”, “no es un alimento reducido en calorías”.

“La información no es clara. La Ley de Etiquetado Frontal busca transparentar la información. Que la fórmula del producto sea un demonio, no significa que se lo esté demonizando”.

Mercedes Márquez, de la ONG Consciente Colectivo.

En ese sentido, Márquez recordó que en nuestro país no hay declaración de azúcares, motivo por el cual las personas diabéticas se enfrentan a un abismo al momento de elegir qué consumir.

“Hay 56 formas de nombrar a los azúcares. El jarabe de maíz de alta fructosa es el ingrediente que más se usa en los alimentos multiprocesados”, develó.

Por su parte, Ignacio Porras coincidió en que “tener más información nunca puede ser incorrecto” y consideró que la ley apunta al corazón de la industria láctea porque desenmascara lo “saludable” de sus productos.

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“Antes que ser fuentes de calcio, son fuentes de sodio, de azúcares y de grasas saturadas. Un pote de yogur lleva 8 cucharadas de azúcar, cuando lo máximo para un adulto son 6 cucharadas por día”.

Ignacio Porras, Lic. en Nutrición e integrante de SANAR.

Según diferentes estudios, una persona decide qué va a comprar durante los primeros 6-8 segundos en que está frente a la góndola. En ese corto lapso de tiempo, les consumidores seleccionan qué se les va a imprimir en el cuerpo y cuál será el beneficio/perjuicio de acuerdo a la opción elegida.

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Mientras los gigantes de la alimentación se resisten a formar parte de la prevención de la salud y contribuyen a la proliferación de la obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes, organismos internacionales como la la OMS, la OPS, Unicef y FAO exigieron que la Ley de Etiquetado Frontal “se apruebe sin cambios y sin más demoras” en nuestro país.

En México, donde fue aprobada el año pasado, se prevé que se reducirán en 1.3 millones los casos de obesidad y habrá un ahorro de alrededor de 8 mil millones de dólares para el Estado durante los próximos cinco años.

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