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Los locos bajitos en riesgo

Como consecuencia de la pandemia, la pobreza infantil en nuestro país podría alcanzar el 58% a fin de año, lo que significa un total de 7,7 millones de niños y adolescentes pobres. Según el informe de Unicef, la cifra sería más cruel en los barrios vulnerables donde llegaría al 92%. Los responsables del estudio recomendaron reforzar los programas de protección social.

 Jueves, 21-mayo-2020

Las víctimas ocultas de la pandemia. Unicef estimó que, para fin de año, la pobreza entre niños y adolescentes de país podría rondar el 58%.


De acuerdo al informe “Efectos del COVID-19 sobre la pobreza infantil y la desigualdad en Argentina” llevado a cabo por Unicef, la pobreza entre niños y adolescentes podría pasar del 53% – valor que existía ya en diciembre del 2019 – al 58% hacia fines de este año como resultado de la crisis de la pandemia. Esta terrible cifra significa, nada más y nada menos, que un total de 7,7 millones de pequeños que vivirían bajo esta condición. La estimación es aún más cruel si el dato se centra exclusivamente en los barrios populares, donde el porcentaje superaría el 90%.

La investigación basó su pronóstico en la caída del PBI – se calcula que podría ser del 5,7 – y en la información que surge de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec. En ese sentido, desde la organización alertaron sobre un aumento en la pobreza extrema que pasaría de 1,8 a 2,1 millones en este contexto. Si bien los responsables del trabajo aclararon que “estas posibilidades hay que tomarlas con cautela”, remarcaron que, si no hubiese aparecido el coronavirus, muchas personas “no hubieran caído en la pobreza”. Sebastián Waisgrais, miembro de Unicef Argentina, sostuvo que, a pesar de que puede haber ocurrido que algunas personas de clase media pasaron a formar parte de los sectores más bajos, también hubo “un empobrecimiento de los que ya eran pobres”.

En ese sentido, señalaron que variables como el desempleo en los adultos, el trabajo informal, el bajo nivel educativo, los migrantes y los hogares monomarentales son características que generan mayor vulnerabilidad a la situación y favorecen el aumento de la pobreza entre los más pequeños. “Esto no se soluciona vía empleo, vía ingresos, sino que se soluciona vía protección social”, explicó a Futurock el especialista en Inclusión Social del organismo. De esta manera, recomendaron reforzar y fortalecer los programas como la AUH y la Asignación por Embarazo continuando con el bono a sus titulares durante todo el año; ampliar la base de estas políticas y de la Tarjeta Alimentar; e implementar políticas específicas para complementarlas.

“En la práctica, con estos refuerzos dejas a los 4 millones de niños por arriba de la pobreza extrema”, explicó Waigrais. Resaltó que el Estado Nacional está invirtiendo 3 puntos de PBI en protección social. “Está invirtiendo muchísimo”, valoró. “Llevar el bono hasta fin de año es un 0,25 del PBI. Entendemos que es un montón de dinero pero es factible en este contexto”, analizó el investigador. Consultado acerca del posible impacto del impuesto a la riqueza, indicó que “es una medida a corto plazo que puede servir”, pero consideró que es necesario pensar en nuevas modalidades de recursos y en una reforma más amplia que genere un mejor esquema distributivo. “Más que la pobreza, lo que más preocupa son las fuertes desigualdades que existen en nuestro país”, concluyó.