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Los simuladores

Elisa Carrió amenaza con romper Cambiemos como juego para contener a los electores. Pero como siempre, vuelve al lado del Presidente después de un supuesto baño de transparencia.

 Martes, 9-octubre-2018

Carrió y Macri, una sociedad que se sostiene, cada uno con su propio rol.


“No se preocupen, no voy a romper Cambiemos. Pero hay cosas en materia de justicia que tienen que cambiar. La impunidad no es negociable”, escribió Elisa Carrió el domingo en su cuenta de Twitter y muchos se comieron el amague.

No es la primera vez que Cambiemos ensaya la obra, que bien podría llamarse “El Gran Simulacro” y cuya estructura está más probada que la de los cuentos de los hermanos Grimm.

Lilita se enoja con alguna medida o con algún amigo del Gobierno y sale a marcar la cancha a los funcionarios o al presidente Macri. Que así no sigue. Que la República esta en peligro y que Cambiemos vino a hacer República. Que ella no se quedará a menos que se garantice “el verdadero cambio”. Ya lo hizo cuando el oficialismo habilitó el debate por la despenalización del aborto, con la reforma previsional y cuando se conoció el escandaloso acuerdo entre el Poder Ejecutivo y la empresa Correo Argentino S.A, propiedad de la familia de Mauricio Macri.

Entonces, los medios hablan de ruptura, del “no pasarán” de la diputada nacional y de su rol de custodia moral de la entrepierna del PRO.

En el climax de la obra, Lilita y Macri conversan por teléfono, siempre en duros términos según testigos que no escucharon. Incluso, la líder de la Coalición Cívica se encarga de hacer saber que “no le atendió” las llamadas de la secretaria del Presidente.

Luego viene el desenlace: Macri acepta el “ajuste ético” de su aliada o brinda alguna explicación para la tribuna, demostrando que acepta ser un presidente falible pero dispuesto a enmendar errores. Todos adentro, que los anticuerpos de Cambiemos funcionan. La obra termina, hasta la próxima función, con una foto de Macri y Carrió amigados bajo la luz del Cambio. Telón.

Te amo, te odio, dame más

Todo indica que la estrategia de contención hacia adentro de Cambiemos se plasmará nuevamente el jueves, con la foto que probablemente se tomarán juntos el Presidente y Carrió en el Centro Cultural Kirchner, en el marco de un acto con anuncios para las pymes.

Si Carrió va al evento, como ya se informó, habrá dado por superada su última crisis de moralidad con Cambiemos, que se desató cuando el titular de la Afip hechó de la entidad a tres funcionarios de su confianza. Horacio Castagnola, Jaime Mecikovsky y Carlos Bo fueron despedidos -según deslizó la diputada – porque estaban investigando al primo del presidente Mauricio Macri, Ángelo Calcaterra, ex titular de la empresa Iecsa por supuestas coimas en el soterramiento del ferrocarril Sarmiento.

Sin embargo, aún queda el proyecto de juicio político contra el ministro de Justicia, Germán Garavano, que la diputada prometió presentar cuando el funcionario opinó que “no es bueno para un país que un expresidente vaya preso”. Un pedido de jury contra un ministro que pareciera proteger los fueros senatoriales de Cristina Kirchner bien puede ser otra versión del clásico “El Gran Simulacro”.