Macri, el felino

El presidente comparó a su gobierno con los Jaguares, el equipo argentino de rugby profesional que compite en el Súper Rugby. Defendió el acuerdo con la Unión Europea y, a pesar de que los números marcan todo lo contrario, dijo que el período de 2011 a 2015 fue el de mayor destrucción de la historia argentina.

 martes, 2-julio-2019

Macri volvió a inaugurar una obra junto a María Eugenia Vidal, intentando absorber algo de la buena imagen que le queda a la gobernadora bonaerense.


Mauricio Macri se mostró junto a la gobernadora María Eugenia Vidal en la inauguración de las obras en un tramo de la ruta 3, en Las Flores. Allí, comparó a su gobierno con los Jaguares, el equipo argentino de jugadores profesionales que compite desde 2016 en el torneo Súper Rugby y que, tras un par de años de malos resultados, logró acceder a la final. La comparación con los felinos disparó algunas burlas, debido a que el presidente es apodado por sus detractores con el nombre de otra especie de esa familia animal.

Fiel a su estilo meritócrata, Macri sostuvo que “Miren lo que pasó con los Jaguares en el rugby, antes jugábamos muy de vez en cuando contra ellos (los equipos de otros países) y perdíamos por paliza. Nos decidimos a armar un equipo, a competir todo el tiempo, y en los primeros momentos nos mataron. Perdíamos todos los partidos. Y ¿qué pasó? Pasaron un par de años, cuatro años, y ahora estamos jugándoles de igual a igual y vamos a jugarles la final”, comparó el presidente, dando a entender que nuestro país estará a la altura de los más desarrollados en no mucho tiempo. “Es muy importante competir, nosotros somos todos mucho mejores cuando competimos”, añadió Macri.

En tren de defender el acuerdo con la Unión Europea, primero repasó la relación con el uruguayo Tabaré: “Con nuestros hermanos uruguayos estábamos peleados a muerte. Yo crucé a comer un asado muy rico que me dio Tabaré, y arreglamos en 10 minutos todos los problemas de 10 años”, señaló Macri. La realidad es que el conflicto por las pasteras ya había sido superado. Luego, llegó la parte más extraña. “Con los paraguayos que los habíamos querido expulsar del Mercosur por un tema de ellos”, soltó al elogiar el fortalecimiento de la relación con ese país. Ese ‘tema de ellos’ fue el golpe parlamentario contra Fernando Lugo, que el Mercosur condenó. En cambio, el mandatario argentino no piensa que la crisis política en Venezuela es ‘tema de ellos’ y tiene una actitud muy diferente.

Para defender el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el líder de Juntos por el Cambio dijo que aquellos que vinieron a la Cumbre del G-20 “se enamoraron de nosotros”, en línea con su discurso de mostrarse como un mandatario amado por el resto de los presidentes del mundo.



Ver el industricidio en la gestión ajena

“Les voy a decir algo que les va a impresionar: solamente Nigeria y Sudán eran países más cerrados en su economía que la Argentina. Y ese encerrarse es el que nos llevó a la pobreza, a la exclusión, al no crecimiento”, lanzó Macri, sin explicar cómo se mide la cerrazón o apertura de un país en términos cuantitativos.

Luego, agregó una consideración que podría encuadrarse en lo que los profesionales de la psicología llaman ‘proyección’: “Entre el 2011 y el 2015 fueron los años de mayor destrucción de la industria en nuestro país. ¿Por qué? Porque tuvimos el cepo que destruyó las exportaciones. 6.000 empresas dejaron de exportar”. Lo cierto es que durante el gobierno de Macri se generó la destrucción de la industria nacional más formidable de la historia reciente de nuestro país: el último índice de producción industrial manufacturera marca que en abril se alcanzaron los doce meses consecutivos de caída, con un derrumbe del 10,6 % sólo en el primer cuatrimestre de 2019.

Los datos del campo laboral exhiben que la industria fue uno de los sectores más golpeados por la pérdida de casi 270 mil puestos de trabajo en el último año.

La realidad marca lo contrario a lo que dice. Sin embargo, Macri, por su condición felina (ya sea como jaguar o como gato) tiene el instinto de intentar caer bien parado siempre.