Mal bicho

A diferencia de lo que ocurre en nuestro país, en Brasil son los gobernadores y los alcaldes quienes aplican medidas tendientes a cuidar la salud de la población. Mientras el presidente Jair Bolsonaro amenaza con prohibir el confinamiento en todo el territorio, el ex ministro de Salud lo acusó de intentar modificar el documento de la cloroquina para que sea aceptada como medicamento para combatir la covid.

 miércoles, 5-mayo-2021

A pesar de sus excentricidades, Jair Bolsonaro continúa negando el virus: Brasil acumula más de 400 mil muertos.


Con más de 400 mil fallecimientos sobre sus espaldas, el presidente Jair Bolsonaro continúa con su oda a la muerte. A diferencia de lo que ocurre en Argentina – donde algunos gobernantes de ciudades y/o provincias se niegan a adherir a las medidas sanitarias nacionales – en Brasil son los gobernadores y los alcaldes quienes aplican las restricciones para evitar la propagación del virus y cuidar la salud de la población.

Sin embargo, el mandatario ultraderechista amenazó con prohibir el confinamiento en su país y avanzar militarmente en aquellas ciudades y estados que hayan adoptado la cuarentena. Además de estar acusado de genocidio a nivel internacional, el ex capitán del Ejército está siendo investigado en el Senado por el desmanejo de la pandemia.

En ese marco, uno de los tres ex ministros de Salud, Luiz Henrique Mandetta, denunció que el Jefe de Estado presionó a ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) para que la cloroquina sea aceptada como medicamento para pacientes con covid. También señaló el negacionismo del presidente ante las advertencias de los especialistas y aseguró que la vacunación podría haber comenzado en noviembre pasado.

De acuerdo al artículo “Brasil: efectos del COVID-19 y recuperación” , el gigante latinoamericano podría haber tenido un tercio de las muertes y la mitad de casos si hubiera adoptado, desde un principio y de manera eficaz, el distanciamiento y el aislamiento. A pesar de que el país “no podía parar”, aumentó el desempleo y el gasto social alcanzó el 11,8% del PBI a diciembre de 2020.

“El Gobierno Federal aplicó una antipolítica, que fue compensada solo parcialmente por las decisiones del Congreso Nacional y los gobernadores y por la existencia, desde la transición democrática, de un sistema de salud universal”, concluye el documento.