Menos derechos, más precarización

Un despido, traslados compulsivos y precarización laboral forman parte de la realidad de les trabajadores de la SENAF Córdoba. Son más de 200 becaries y voluntaries que cobran menos de 10 mil pesos, no tienen ART y trabajan a la par del personal de planta permanente. El 90% son mujeres que realizan tareas de cuidado, acompañamiento y contención a niñes y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

 martes, 22-septiembre-2020

Alrededor de 50 "monas" - monotributistas - y más de 200 becaries y voluntaries precarizades de la SENAF Córdoba vienen reclamando por sus derechos.


Desde fines de agosto, ATE Córdoba viene denunciando el despido injustificado de una monotributista, el traslado arbitrario de una delegada y la precarización laboral que sufren les trabajadores de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia – SENAF- dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Córdoba. En este contexto, les monotributistas, becaries, voluntaries, operadores territoriales y cuidadores hospitalaries continúan cumpliendo tareas de manera presencial, cobrando salarios miserables y sin contar con las medidas sanitarias adecuadas para combatir la pandemia.

Teniendo en cuenta los espacios agremiados a ATE – y no al SEP, que es el sindicato oficial – hay alrededor de 50 monotributistes que cobran 24 mil pesos aproximadamente y más de 200 becaries y voluntaries precarizades que perciben sueldos que van de los 7700 a los 10 mil pesos, sin ART ni obra social. “Hay algunas personas que lograron tener APROSS, pero se les descontó de su salario y terminaron cobrando 8 mil pesos”, comenta una trabajadora a Al Revés. El 90% son mujeres que desempeñan tareas en la promoción y protección integral de los derechos de niñes y adolescentes en situación de riesgo/vulnerabilidad, con problemas familiares, de adicciones y/o de salud mental.

En el caso de las “instituciones de tránsito” como las residencias que tiene la SENAF en todo el territorio provincial, les voluntaries, becaries y cuidadores hospitalaries realizan el mismo trabajo que el personal de planta permanente, con una carga horaria de 12 horas por turno y 10 guardias al mes, o 6 horas de lunes a viernes. “A pesar de que muchas veces acompañan en sus salidas a las jóvenes, no tienen ART”, señalan. Tampoco reciben ningún bono adicional, no les reconocen los feriados nacionales trabajados, no tienen licencia por enfermedad, ni días de estudios. “Somos esenciales de la boca para afuera”, aseguran.

Según precisan, estos hogares no están preparados para enfrentar la pandemia. Dependiendo de los egresos e ingresos, conviven entre 10 y 16 jóvenes de entre 12 y 17 años que comparten, temporalmente, habitaciones, baños, cocina y espacios comunes. Además, hay seis trabajadores que concurren por día en diferentes turnos. “Hace una semana, una persona vinculada a una residencia dio positivo de Covid-19”, relataron. “Es muy difícil mantener el aislamiento en este tipo de casas. El protocolo existe solamente en los papeles”, finalizaron.

“Es imposible una SENAF y un Estado presente con trabajadoras despedidas y precarizadas”

Ante el despido de una monotributista y el traslado arbitrario de una delegada – ambas trabajadoras de la SENAF- Federico Giuliani, Secretario General del Consejo Directivo Provincial de ATE Córdoba, habló de una persecución política y de un disciplinamiento a todes aquelles trabajadores que no estén alineados con el SEP.

De acuerdo a lo que explicaron, la “mona” – como le dicen a las monotributistas – trabajaba desde el año 2018 en la SENAF y fue despedida a fines de agosto luego de que sugirió la posibilidad de contar con una ART al haber sido trasladada al programa “Menos Calle, Más Derechos” que implica, justamente, el trabajo con niñes y adolescentes en situación de calle.

Por su parte, la delegada trasladada de manera compulsiva también fue informada el 24 de agosto, a través del CIDI, que pasaba a realizar tareas a la Dirección Regional de SENAF que funciona en el Instituto Pablo Pizzurno. “Nadie sabía que yo iba a ir ahí”, precisa la trabajadora social. Con cinco años de antigüedad en el organismo y con residencia en Córdoba Capital, finalmente fue enviada a la Unidad de Desarrollo Regional (UDER) de Villa Carlos Paz, después de una semana de exigir una notificación formal. “Es imposible una SENAF y un Estado presente con trabajadoras despedidas y precarizadas”, concluyó el titular del gremio.