Mentira lo que dicen

Ayer Ernesto Resnik detectó y corrigió 9 informaciones falsas sobre la pandemia en un solo párrafo de un artículo de La Nación. La tarea a la que se abocó el biólogo molecular es realizada también por muchxs otrxs científicxs y divulgadorxs que, semana tras semana, intentan llevar tranquilidad y certezas a una población abrumada por la incertidumbre.

 Jueves, 22-julio-2021

Desde hace un año y medio, científicxs y especialistxs luchan contra la desinformación vinculada a la covid.


Comprender la realidad que vivimos a partir de datos comprobados representa un derecho fundamental para cualquier población. La posibilidad de acceder a información precisa, confiable y oportuna en un momento de tanta incertidumbre como la pandemia debiera ser moneda corriente. Sin embargo, la infodemia está de turno y no descansa.

Ayer, el biólogo molecular Ernesto Resnik se tomó el trabajo de remarcar un total de 9 informaciones falsas en un párrafo “epidemiológico” correspondiente a un artículo del diario La Nación. Más allá del desconcertante título que eligió Joaquín Morales Solá para exculpar a “lxs varadxs”, lo cierto es que el periodista desplegó un abanico de fake news en solo 81 palabras.

Entre las barrabasadas, señaló que la variante Delta tiene “1000 veces más capacidad de contagio en las fosas nasales” que la cepa original. La capacidad de contagio es “como mucho el doble”, corrigió el científico. “Un reporte encontró 1.000 veces más carga viral en algunos”, explicó el inmunólogo.

Chequear, verificar y compartir

Ante este panorama, el chequeo de información y la aclaración por parte de expertos responsables parecen ser las únicas herramientas para defenderse de quienes buscan desorientar, atemorizar y llevar intranquilidad a las personas. “Hay mucha gente que tiene preguntas y necesita saber. Hay que escuchar y evacuar las dudas para poder alcanzar la inmunidad de rebaño”, explicó a IP Belén Almejun, bióloga de Conicet e integrante del grupo Ciencia Anti Fake News.

Desde el colectivo de científicxs responden dudas y consultas en sus cuentas de redes sociales. Como recomendaciones generales, sugieren no compartir contenido sin chequear antes en sitios oficiales como la OMS y el Ministerio de Salud de la Nación. “Si compartiste algo y después te diste cuenta que era falso, podes volver a compartirlo con un cartel transversal diciendo que es falso”, propone la especialista.

La obsesión con las vacunas

Si bien las fake news giraron en torno a una infinidad de temas vinculados con la pandemia – fogoneados por los grandes medios hegemónicos – durante el último tiempo fueron las vacunas el eje principal. El ensañamiento con el origen de las mismas, su eficacia y los efectos adversos impactó sobre las campañas de inmunización de todo el mundo, generando miedo a la inoculación y alejando la inmunidad de rebaño.

En ese sentido, desde la organización de científicxs resaltaron que las tres vacunas que se están aplicando en Argentina – Sputnik, Astrazeneca y Sinopharm – gozan de un nivel alto de eficacia. Con relación a los posibles efectos adversos, advirtieron que “circulan más aquellos que tuvieron efectos adversos que los que no”. “La inflamación en el brazo, la fiebre y el dolor articular son los efectos normales de cualquier vacunación”, indicó la bióloga. Por otro lado, negó que el desarrollo de inmunidad esté supeditada a la aparición de efectos posteriores al pinchazo.

En España, el epidemiólogo José Félix Hoyo se encargó de derribar las desinformaciones que también invaden Europa. “Es una muy buena noticia tener una vacuna tan pronto para una enfermedad que está produciendo tanto desastre en el mundo”, expresó con relación a las críticas por la “rapidez” con que aparecieron las vacunas. A su vez, defendió el desarrollo ARNm en la que se basa la vacuna de Pfizer y Moderna. “Hace más de 40 años que se viene investigando este mecanismo. La técnica estaba hecha, lo que no se había hecho era a gran escala”, detalló a DW. “Las otras vacunas están basadas en mecanismos que ya se han utilizado como los adenovirus. Son seguras”, finalizó.

Argentina ya inoculó al 50% de su población con una dosis. “Si no nos vacunamos, la cantidad de virus que se generan al infectarnos permite el surgimiento de nuevas variantes. Eso sería resetear la pandemia a cero”, precisó Belén Almejun. “La inmunidad es colectiva, no es individual”, concluyó.