Mi vecino, el asesino

La gripezinha ya se cobró más de 265 mil vidas, arrojó 80 mil nuevos casos en las últimas 24 horas y está colapsando el sistema sanitario de Brasil. La ONU afirmó que el país es “una cámara de gas a cielo abierto”, mientras que la OMS advirtió que el desmanejo de Jair Bolsonaro podría afectar a todo el vecindario. “Es una bomba de tiempo bacteriológica”, afirmó el periodista Darío Pignotti.

 lunes, 8-marzo-2021

La negación de la pandemia por parte de Jair Bolsonaro representa un peligro enorme para la región.


El fracaso electoral de Donald Trump parece no haber hecho mella en Jair Bolsonaro. El mandatario brasilero continúa con una postura obstinada y negacionista de la pandemia que, no sólo perjudica a su país, sino a toda la región. Si antes se jactaba de que el brasilero “puede bucear en una alcantarilla y no se contagia nada”, ahora ninguneó el sufrimiento del pueblo al decirles que dejen de “lloriquear y quejarse”. Lo cierto es que la “gripezinha” ya se cobró más de 265 mil vidas, arrojó 80 mil nuevos casos en las últimas 24 horas y está colapsando el sistema sanitario de Brasil.

“Es una bomba de tiempo bacteriológica”, consignó el periodista Darío Pignotti, corresponsal del diario Página 12. Mientras el presidente corre los límites al extremo de la muerte, entran en juego la vida de los otros. Con 17 mil km de fronteras – 1300 con Argentina – y 10 países limítrofes, Brasil es una amenaza para la humanidad. “Aquí se empezó a generar una nueva cepa amazónica y no hay controles: cualquiera puede ir de un estado a otro sin que nadie te pida ningún papel”, explicó en diálogo con Nada del Otro Mundo. “Esta variante hará que surjan otros virus contra los que difícilmente haya vacunas”, lamentó.

Además de ser acusado de genocidio en tribunales internacionales, el fin de semana se conoció una carta escrita por Chico Buarque, Leonardo Boff y Zeila Duncan en la cual piden ayuda de manera desesperada y urgente a organismos internacionales. “Este hombre sin humanidad niega la ciencia, la vida, la protección del medio ambiente y la compasión. El odio al otro es su razón para ejercer el poder”, señalan.

La preocupación ya es global. La ONU calificó a Brasil como una “cámara de gas a cielo abierto” y la OMS advirtió que el país podría ocupar el primer puesto de personas fallecidas a fines del 2021, superando a Estados Unidos. “En Río Grande do Sul, provincia que limita con Argentina, están saturadas al 100% las salas de terapia intensiva”, alertó Pignotti. “El hospital privado más importante de Porto Alegre instaló una cámara frigorífica dentro de su patio central porque las instalaciones no soportan más cadáveres”, agregó.

Frente al desmanejo de la pandemia, 22 de los 27 gobernadores buscarán aplicar un confinamiento nacional para ponerle freno al exterminio impulsado por el ex capitán del Ejército. Por su parte, Argentina recibirá a Jair Bolsonaro el próximo 26 de marzo en el marco de la Cumbre de Presidentes del Mercosur. “¿El mandatario brasilero usará barbijo?”, se preguntó irónicamente el periodista.

“Brasil pide ayuda a gritos”

A continuación, el texto de intelectuales brasileros dirigido a la ONU y demás organismos internacionales.

Carta abierta a la humanidad

Vivimos tiempos oscuros, en los que los peores han perdido el miedo y los mejores la esperanza». Hanna Arendt

Brasil pide ayuda a gritos.

Los brasileños comprometidos con la vida son rehenes del genocida Jair Bolsonaro, que ocupa la Presidencia de Brasil, junto a una banda de fanáticos movidos por la irracionalidad fascista.

Este hombre sin humanidad niega la ciencia, la vida, la protección del medio ambiente y la compasión. El odio al otro es su razón para ejercer el poder.

Brasil sufre hoy el colapso intencionado del sistema sanitario. El abandono de la vacunación y de las medidas preventivas básicas, el estímulo a la aglomeración y la ruptura del confinamiento, combinados con la ausencia total de una política sanitaria, crean el ambiente ideal para nuevas mutaciones del virus y ponen en riesgo a toda la humanidad. Observamos con horror el exterminio sistemático de nuestra población, especialmente de los pobres, quilombolas e indígenas.

Nos hemos convertido en una «cámara de gas» al aire libre.

El monstruoso gobierno genocida de Bolsonaro ya no es sólo una amenaza para Brasil, sino una amenaza global.

Hacemos un llamamiento a los organismos nacionales – STF, OAB, Congreso Nacional, CNBB – y a las Naciones Unidas. Pedimos urgencia a la Corte Penal Internacional (CPI) en la condena de la política genocida de este gobierno que amenaza la civilización.

La vida por encima de todo.