Miren cómo sonríen

A 7 años de la suspensión del proyecto de Pascua Lama, hoy el Tribunal del Medio Ambiente de Chile ordenó la clausura total y definitiva de la mina a cielo abierto propiedad de la Barrick Gold. El gigante canadiense perdió ante la incansable lucha de las comunidades y las organizaciones socioambientales que advirtieron acerca de la contaminación del agua y los daños ambientales que el enorme negocio iba a producir.

 jueves, 17-septiembre-2020

Hoy es un día histórico para las comunidades originarias y las organizaciones ambientales: la Justicia chilena ordenó el fin del proyecto minero de Pascua Lama por los daños al agua, a la flora, la fauna y la salud de los habitantes.


“Mucho por festejar”, twitteó la reconocida socióloga Maristella Svampa. Y sí. Hoy el Tribunal del Medio Ambiente de Chile emitió un fallo histórico: ordenó la clausura total y definitiva del proyecto de Pascua Lama, propiedad de la Barrick Gold, la mayor compañía de explotación de oro del mundo. El gigante canadiense perdió frente a la lucha incansable de las comunidades y organizaciones sociales y deberá pagar una multa de 9 millones de dólares por los daños ambientales ocasionados durante la construcción de la mina en la frontera entre Chile y Argentina.

La compañía había accedido a 4500 metros de altura en una zona de glaciares con una inversión de 8 mil millones de dólares y el negocio tenía que estar en funcionamiento en el 2014, pero un año antes fue suspendido. Según señala el comunicado judicial, la Barrick Gold no cumplió con la licencia ambiental que se le había otorgado y violaba 33 normativas, entre las que se encuentra la contaminación del agua. “Estamos frente a una institucionalidad robusta que sanciona”, sostuvo orgulloso el ministro de Minería, Baldo Prokurica.

De esta manera, queda sin efecto la producción de 615.000 onzas de oro y 18,2 millones de plata, además del excesivo requerimiento de agua que iba a utilizar la mina: 370 litros por segundo, según especificó el sitio Derecho al Agua de Chile. Además de sentar jurisprudencia, el histórico fallo evita la destrucción de los glaciares y la ocupación de tierras ancestrales pertenecientes a las comunidades originarias. El agua, la flora, la fauna y la salud de las comunidades sonríen y están a salvo, por ahora.