Miguel A. Ferreras

 

columnista alreves.net.ar

Náufragos: ¿De cuál naufragio?

Náufragos recogidos por un buque de una ONG navegan sin encontrar puerto que los albergue, en un mar que separa África de Europa, a la pobreza de la abundancia, sin que ningún Estado de la abundancia acepte recibirlos. Los detalles y vaivenes de la información se omiten porque pueden desviar la reflexión que aquí proponemos.

Está claro quiénes son estos náufragos, y su desesperante situación, pero no tan claro de qué naufragio provienen, el que aparece como evidente esconde a otro mayor, el del buque de la abundancia. Así se puede entender el rechazo a su desembarco, porque no tiene sentido reintroducir a los náufragos en el seno del naufragio. Son solo un lastre arrojado al mar por los responsables del buque de la abundancia para demorar las consecuencias sobre ellos mismos.

No obstante es urgente que los acepten en esos países de la abundancia, hace falta una adecuada y contundente presión internacional.

Globalización y medios técnicos

La globalización es también un proceso de homogeneización que facilita la concentración, y da más eficacia al poder hegemónico. En este sentido sirve a los intereses de los grupos transnacionales y no a la solución de los problemas que estos generan a los pobres del mundo.

Si la globalización es resultante de la introducción de medios técnicos crecientemente potentes, y sabemos que estos no son ni universales ni neutros, porque son propios de los países de la abundancia, no resultarán adecuados para promover sociedades inclusivas.

Generación de la abundancia

La modalidad con que se genera la abundancia está concebida para pocos, es excluyente, y de imposible acceso para todos también por los límites ambientales. La abundancia se logra en base a los recursos extraídos de los países de origen de los náufragos, y de los esfuerzos por ellos realizados en esos sitios, en muchos casos en condiciones infrahumanas, o involucrados en guerras fratricidas motorizadas por los mismos extractivitas, en economías condicionadas por los intereses hegemónicos. Así se entiende por qué blindan sus fronteras.

Posibilidades

Asistimos al naufragio de un sueño: el de la inclusión de todos en la sociedad hegemónica, incumplido por 500 años, que prometía un progreso ilimitado basado en la multiplicación de la producción y el consumo, y que derramaría beneficios para los más retrasados, mientras en realidad concentraba poder y riqueza.

Se abre la posibilidad de trabajar en dos o más niveles. Uno en el que se disputa con las políticas hegemónicas intentando lograr las mejores negociaciones y neutralizar los embates más agresivos, como en el caso de los náufragos, utilizando con inteligencia incluso sus mismos medios técnicos. Otro nivel en el que se dé prioridad a la invención y fortalecimiento de iniciativas populares de producción, distribución y utilización de bienes y servicios que construyan formas de convivencia alternativas. Convivencia que supone frenar el ecocidio y la pérdida de biodiversidad, y afianzar vínculos de complementación y cooperación entre los diversos saberes y prácticas humanas que han florecido en diversas culturas. Para esto no alcanza con la utilización crítica de los medios técnicos hegemónicos disponibles, se requiere de la invención en cada lugar de los medios técnicos adecuados.

Así aparece la posibilidad de otro sueño: el de un mundo donde quepan otros mundos, sociedades que prioricen la calidad de los vínculos entre los seres vivos y con el ambiente, sociedades que construyen desde y a partir de las diferencias, teniendo en común la diferencia que no se acepta: la de construir sociedades de exclusión. De este modo se plantea una globalización que valora la diversidad y aprovecha las diferencias para complementarlas y promover el desarrollo autónomo de cada pueblo. Ese fue el horizonte de cooperación que se propuso con la creación en nuestra región de la C.E.L.A.C.( Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe)

¿Y por aquí cómo andamos?

La situación en el continente americano no es muy distinta, en vez de cerrar los puertos se levantan muros que impiden el acceso a la prometedora América del Norte, frente a los cuales, aquel que tanto horrorizaba en Berlín parece apenas una tapia de vecino electrificada, como la que casi nos acostumbramos a ver en nuestras ciudades. Es que la exclusión se repite al infinito en cada punto donde reina la concentración del poder y la riqueza.

Trabajar en más de un nivel implica para nosotros, por un lado dar respuesta inmediata desde el Estado, a la emergencia que vive nuestro pueblo con los medios hasta ahora disponibles, usándolos de modo crítico. Por otro lado promover y sostener iniciativas populares creativas de producción, distribución y uso de bienes y servicios. Generar políticas de articulación que pongan al servicio de estas iniciativas los recursos científicos y tecnológicos disponibles. No se trata sólo de la aplicación de los saberes de alto nivel sino y sobre todo, de la composición y articulación de estos con las mejores tradiciones y saberes populares. No es nueva la idea, ya fueron ejecutadas por caso en el INTI, en la “década ganada” y no es casualidad que el actual gobierno neoliberal se ha encargado de devastar su estructura organizativa, cortando todos los vínculos con los programas de acción social y de articulación con las demandas populares. Igual de destructiva ha sido la acción sobre la Agricultura Familiar.

Tras casi 4 años de un gobierno neoliberal, se ha hecho evidente, una vez más, que el emprendedorismo individualista que proponen es la pared local del muro que levantan los poderosos. La esperanza en nuevas políticas públicas que reviertan esta situación comienza a asomar. La participación protagónica de diversas organizaciones populares en el diseño y ejecución de estas políticas será una de las claves para que no vuelvan a tener éxito los vendedores de espejitos neoliberales.

Un horizonte común

Andar en búsqueda de un buen vivir implica valorar la disminución de la desigualdad y el fortalecimiento de vínculos solidarios y de complementación entre los seres vivos y con el ambiente. Es también dejar de lado la ponderación de la cantidad de consumo superfluo o el puesto que se le asigne a cada país en estándares universales a emular. En esta búsqueda el protagonismo que se logre para náufragos y migrantes desterrados será tan o más relevante que el de los capitanes del naufragio.