Camilo Ratti

Periodista

columnista alreves.net.ar

Néstor, la audacia de la política

 

Inteligencia, coraje, olfato, energía arrolladora, pasión, visión de totalidad, conocimiento profundo del terreno y los jugadores, convicciones, transgresión, rebeldía, memoria histórica y algo clave para un político que quiera dejar una huella, ser “recordado” como él decía, pasar a la Historia: audacia, mucha audacia. Todo eso además de empatía, sencillez, simpleza en un mundo de ostentación, que lo convertía en ese Flaco desaliñado que disfrutaba el contacto con el pueblo, el calor y el olor de las multitudes que llegaron a amarlo.

No lo voté y no le creí una palabra de ese maravilloso discurso que nos regaló el 25 de mayo del 2003, y que ya es una pieza de colección para escuchar y emocionarse una y otra vez, un faro que marca el camino de cualquier proyecto popular. Palabras que fueron traducidas a políticas concretas, que mejoraron la vida de millones y volvieron a convencer a muchxs más de que la política es la única herramienta posible para disputar el partido a los poderosos de siempre.

Además de recuperar lo público, el Estado, la economía, la educación, los derechos humanos, la Corte Suprema, la autoestima pisoteada por los traidores de siempre, Néstor volvió a enamorar. Yo fui uno de tantísimxs y lo digo con orgullo. Llegó para rehacer un país sobre las cenizas del infierno, y entendió como nadie el tiempo en el que le tocó gobernar, que es lo más difícil del mundo. Sumó ampliando las fronteras de lo posible. No sólo en Argentina, aportó lucidez y valentía para reconstruir la Patria Grande Latinoamericana en la cara del mismísimo embajador del imperio en las inolvidables jornadas de Mar del Plata.

Como dijo el mejor de todos, Osvaldo Bayer, los monumentos y homenajes deben hacerse cuando el tiempo decanta, porque es ahí cuando se puede valorar, dimensionar, la política de un dirigente. Y aunque ya te hayan hecho montones, quédate tranquilo Néstor querido, la perspectiva histórica hará que cada día se valore más tu paso por esta tierra y justificará tu lugar en el equipo de los próceres populares. No tengo ninguna duda.

Como escriben las paredes y cantan las masas, Néstor vive en el pueblo, por eso no morirá jamás.