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Darío Gomez Pucheta

Doctorando en Administración y Políticas Públicas

columnista alreves.net.ar

Ni son todos iguales ni hay un único camino

La situación económica, social y política del país aumenta la desesperanza de muchxs argentinxs, que, buscando cambiar aquello con lo que no lograban identificarse del gobierno anterior, se decidieron por votar a la Alianza Cambiemos en 2015.

La dificultad por imaginar un futuro mejor se corresponde con el vaciamiento del discurso gubernamental, que se caracteriza por la utilización de palabras vacías de significación y que no se corresponde con la realidad construida en los más de tres años de presidencia de Mauricio Macri.

La situación descripta lleva al Presidente al esfuerzo discursivo por sostener que sufrir hoy, es el único camino para en algún futuro estar mejor. Eso tiene una consecuencia sintética en vastos sectores de la población: definir a los representantes como “son todos iguales”. Esta frase parece esconder el descontento con el gobierno anterior y asumir un “me equivoqué votando a Cambiemos, pero lo anterior no me gustaba”.

La expansión del capitalismo consumista aspira a la satisfacción individual y cortoplacista de intereses y la falsa seguridad del dinero por encima de la conservación del planeta, la seguridad que brinda el estado garante de derechos ciudadanos y la paz colectiva.[1] La libertad de la democracia implica la difícil tarea de gobernarse a sí mismo. El “son todos iguales” refleja una imagen de la sociedad dividida entre quienes gobiernan y un “nosotros gobernados”. Una posición pasiva, de un sujeto que espera ser gobernado, guiado o que espera el premio meritocrático del gobernante por el esfuerzo.

El equipo comunicacional de Cambiemos pareció apelar a esta idea en el discurso Presidencial de apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación. En un momento de ese discurso signado por el vacío y un sobreesfuerzo por sostener el relato del “camino único”, ante la interpelación de un legislador de la oposición, Macri respondió: “…vivir en democracia es escuchar al otro…” Pero, ¿qué es escuchar al otro para el Presidente? Escuchar significa abrir la posibilidad de debatir sobre lo que sucede en la realidad, de lo contrario sólo es una actuación de escucha.

Dentro del recinto legislativo, el Presidente en uso de la palabra desplegó todo el poder de la palabra institucionalizada, la que todos deben escuchar. Por lo que el diálogo pareció estar dirigido al grupo duro de Cambiemos, buscando cohesión y la resistencia desde un interpelación emocional que convoca a continuar soportando el ajuste y la recesión. Por otro lado, buscó provocar a la oposición (particularmente a la Unidad Ciudadana) que pretende de la figura presidencial un discurso racional y político con anuncios para enfrentar los problemas. Algo que claramente no existió en esa intervención.

“Escuchar a todos” también puede vincularse a la interpelación que le hiciera un obrero de la construcción al Presidente, días previos al discurso en el Congreso. Ahí se vio que la iniciativa institucional de Cambiemos de estratificar la sociedad, de dividir entre gobernantes y gobernados, entre quienes mandan y obedecen, entre quienes administran y hacen política, se rompe con crudeza. El pedido de Dante se sintetiza en el viral reclamo de “hagan algo, no me importa lo del gobierno anterior”, y fue un acto ciudadano de interpelación política. Ese acto expresa que en Argentina existe una cultura política que entiende que “todxs tenemos derecho hablar, escuchar, a peticionar y demandar hasta al presidente de la Nación”. Práctica que positivamente forma parte del imaginario argentino, surgido del largo historial de luchas y conquistas sociales.

El discurso de Cambiemos busca abonar la idea del “son todos iguales”, “es el único camino”. Sin embargo, la contraconducta del obrero y su pedido nos invita a los ciudadanxs a hacernos cargo de la democrática acción de gobernarnos a nosotros mismos, a reducir la delegación. Nos dice “tenemos que expresarnos”, “todos podemos hacer algo”, “no todo, ni todos, son iguales”. Siempre “hay otro camino”.

Notas:
1-Brown, Windy. (2010) “Hoy en día, somos todos demócratas”. Democracia ¿en qué estado? Prometeo Libros. Bs. As.