Ni una gota

La “lluvia de inversiones” que prometió el macrismo nunca se dio y no hay señales que inviten a ser optimistas en el corto plazo. En septiembre, el Indicador Mensual de Inversión registró un descenso de 18,9% anual, cerrando el tercer trimestre del 2018 con un retroceso de 11,8% en comparación con el mismo período del 2017. Los datos son del Instituto de Trabajo y Economía Fundación Germán Abdala, que elabora este índice en base a fuentes oficiales y privadas. “Estamos casi igual que en el 2015, que no fue un buen año”, dicen los autores del informe.

 domingo, 11-noviembre-2018


Camilo Ratti

Apenas llegó el gobierno, el macrismo quitó las retenciones al sector agroexportador, devaluó un 40% la moneda y trituró la Ley de Medios. Fue la primera señal de muchas dirigidas al sector empresario del cual provenía el Presidente y el 80% de sus funcionarios. La Argentina dejaba el “populismo” estatista para abrirse a un mundo que se cerraba cada vez más –sobre todo en las principales potencias económicas-, con una promesa que encabeza el top ten de las zonceras neoliberales: la “lluvia de inversiones”.

Como el fenómeno no ocurrió, Durán Barba sacó de la galera el olimpo de un “segundo semestre” que todavía seguimos esperando, y la ilusión óptica de los “brotes verdes” para explicar un 2017 que se vió beneficiado por la mejora del campo (vía quita de retenciones y devaluación) y el dinamismo de la obra pública en un año electoral.

Sin embargo, a tres años del triunfo de Cambiemos, la lluvia es apenas una garúa que con suerte alcanza para empardar el nivel de la inversión registrada en el 2015, período que de glorioso tuvo poco y nada en el final del ciclo kirchnerista. “No hubo lluvia de inversiones y estamos en el mismo nivel que el último año de Cristina”, advierte a este portal Leandro Ottone, responsable de elaborar el índice de Inversión del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) Fundación Germán Abdala.

datos caida inversion.

La “lluvia de inversiones” que prometió Macri nunca se dio y no hay señales de que pueda llegar a ocurrir.

Según el centro de investigación que elabora diferentes indicadores propios (Actividad, Consumo, Inversión, Precios) en base a fuentes oficiales y privadas, el Indicador Mensual de Inversión registró un descenso de 18,9% anual, cerrando el tercer trimestre del 2018 con un retroceso de 11,8% en comparación con el mismo período del 2017.

El nivel de inversiones se mide por tres componentes: equipos y maquinarias de producción nacional, equipamiento importado y construcción. En los tres componentes se vienen registrando caídas, que se agudizan por una recesión que aún no encontró su techo.

Cóctel explosivo

“El nivel de inversión no está disociado de los otros indicadores de la economía que también están muy mal: desplome del consumo por depreciación de los salarios, baja en las ventas, tasas de interés prohibitivas para la producción, todas señales que marcan un retroceso”, explica a este portal Ariel Lieutier, integrante del staff del ITE.

La caída de este indicador es central para un modelo que desplazó al consumo como motor de la economía para poner en el centro a la inversión, que en la verba oficial iba a generar crecimiento y “trabajo privado de calidad”, como le gusta machacar al Presidente. Pero, salvo casos puntuales de empresas de energía renovable entre las que su familia y amigos tienen intereses, la creación de este tipo de empleos es ínfima.

pronosticos negativos.

La Inversión Extranjera Directa tampoco fue significativa y los pronósticos para 2019 son aún peores.

¿Quién va a invertir en producir algo cuando la especulación es el negocio del siglo en la Argentina macrista? “El gobierno expresa un modelo de concentración de la riqueza, regresivo en la distribución del ingreso. Y suponiendo que el país creciera, como ocurrió tímidamente en el 2017, hay dos sectores claramente beneficiados: el financiero y el agro. Entonces, no importa sólo crecer, sino crecer para quién”, remarca Ottone.

Para muestra basta un botón: Sergio Chouza, investigador del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) le dijo a este portal que la caída de la industria en los cuatro años de Macri va a ser del 10% acumulado. “Estos números surgen del Presupuesto 2019 que se discute en el Senado, que tiene datos sobre cómo cerrará el ejercicio del 2018, más una proyección para el año próximo”.

Más que largarse a llorar porque no pueden pagar un bono, los dirigentes de la UIA deberían pensar a dónde apuestan sus fichas en el 2019. Como en el fútbol, la política siempre da revancha.

Los ganadores de siempre

De los últimos tres años, el 2017 fue el único que el gobierno pudo mostrar números positivos en materia de inversión. Según los investigadores del ITE, eso se explicó por el recambio de capital del sector agroexportador, que se había beneficiado con un tipo de cambio alto y la eliminación de las retenciones. “Eso se tradujo en nueva maquinaria agrícola, pero no es algo que se produzca todo el tiempo, porque además este año se sumó el impacto de la sequía”.

El segundo componente fue la construcción, que se dinamizó por la obra pública y privada, fundamentalmente a través de los créditos hipotecarios UVA. “La disparada del dólar en mayo pasado frenó todo en el mercado inmobiliario y la obra pública empezó su ajuste en noviembre del 2017, al mes siguiente de las elecciones de medio término. Y nunca más se recuperó, todo lo contario, se profundizó este año”, indica el informe del ITE.

El único sector de la construcción que muestra resultados positivos es el de las petroleras, por las inversiones en Vaca Muerta. Dato que no llama la atención con el aumento del precio en boca de pozo del gas y el petróleo que autorizó el gobierno, que dolarizó el mercado de los combustibles para beneficio de Shell, Nicolás Caputto y Marcelo Mindlin, íntimos del Presidente.

las unicas inversiones que rindieron.

Caputo y Mindlin integran el sector petrolero que sí invirtió a partir del aumento que el gobierno autorizó del precio de gas y petrólero en boca de pozo.

Extranjera, tampoco

Entre las múltiples promesas incumplidas por el elenco oficial está el de la Inversión Extranjera Directa (IED) que se vería atraída por el triunfo de un gobierno pro mercado. Esta se mide por la cantidad de dólares que ingresan al país para invertir. Como la gran apuesta del macrismo para cerrar la balanza de pagos tampoco se cumplió, el gobierno echó mano a la deuda, batiendo récords mundiales. “El gobierno la pensó como un puente hasta que se consolidara la situación económica y eso atrajera inversiones, pero no funcionó”, explican desde el ITE.

Los números fríos muestran que las Inversiones Extranjeras Directas aumentaron muy poco en comparación a 2014 y 2015, y hoy están a niveles del 2010, un factor insignificante del ciclo macrista.
Las perspectivas para 2019 no son mejores: “El FMI publicó en su último informe que volverían a caer en relación al 2018, y que para el año que viene éstas representarían el 0,4% del PIB”, advierten los técnicos de la Universidad de Avellaneda.

La Banca Internacional –que está de fiesta desde hace 3 años por la timba sin límite-, tampoco es optimista para el año en que Mauricio quiere reelegirse: el Instituto de Finanzas Internacionales pronosticó en su último paper “drásticas caídas” de los flujos de capitales extranjeros en países como la Argentina, Corea, Arabia Saudita, Turquía y Egipto.

Teléfono rojo para el Capitán Tormenta, quien deberá hacer horas extras si no quiere que los pasajeros lo arrojen por la borda antes de llegar al próximo puerto.