Nicolás, el austero

Dujovne presentó el Presupuesto en Diputados. La previsión inflacionaria para este año es de 42 por ciento y para el que viene, de 23. Prevé una contracción de la economía de 2,4 por ciento para 2018 y 0,5 para 2019. Repitió el libreto de siempre: la culpa de todo es de la herencia y esa es la razón por la cual ‘estamos mal pero vamos bien’.

 lunes, 17-septiembre-2018

El ministro Nicolás Dujovne, flanqueado por Rodrigo Pena, secretario de Hacienda, y Lucia Laspina, economista y diputado de Cambiemos.


“Es un presupuesto austero pero con prioridades claras”, adelantó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne. En la presentación del proyecto de ley de leyes en Diputados, el excolumnista de TN dio los lineamientos generales. Subrayó que “estamos presentando por primera vez desde 2009 un presupuesto con equilibrio fiscal primario” y manifestó que “converger hacia el equilibrio fiscal es uno de los objetivos centrales de la política económica de este gobierno”.

Durante los primeros minutos de su exposición, se dedicó a cargar las culpas de todos los males de la economía argentina a la herencia recibida.

Según las previsiones dujovnianas estampadas en el proyecto, la inflación de este año cerrará en 42 por ciento y la del año que viene será de 23 por ciento, mientras que el dólar promedio estará a $ 40,10 y se prevé una caída de la actividad económica de 2,4 por ciento del PBI para este año y de 0,5 por ciento del PBI para el 2019. Dujovne intentó darles cierto tono positivo a estas previsiones, que son preocupantes: “La caída esperada para el año próximo está explicada por el punto de partida, por el arrastre estadístico negativo que nos deja este año”.

Ya metiéndose más en detalle en cómo se hará el ajuste, Dujovne dijo: “El esfuerzo fiscal desde el 2,6 por ciento de déficit primario que tendremos este año al 0 por ciento en el año 2019 será repartido en partes prácticamente iguales entre ingresos y gastos”. Sin embargo, luego se dedicó a mencionar todos los sectores donde el gasto aumentaría por encima de la inflación: seguridad social, salud, asistencia social, universidades nacionales, ciencia y técnica.

Si el gasto aumenta en tantos rubros, la pregunta es: ¿De dónde va a disminuir? El ministro no arrojó demasiadas precisiones, sólo algunas medidas puntuales: reducción de subsidios por 0,7 por ciento del PBI; reducción del gasto de capital de 0,5 por ciento del PBI; reducción del déficit operativo de empresas públicas no asociadas a transporte y energía; reducción en gastos en bienes y servicio no esenciales; no habrá ingresos de personal por jubilaciones o retiros voluntarios. En materia impositiva, además de confirmar las retenciones –en pesos, se licúan por devaluación- Dujovne anunció que se va a continuar con la reforma tributaria aprobada a fines de 2017 excepto que se postergará la reducción del impuesto a los crédtos y débitos bancarios, al tiempo que adelantó que “se eliminarán exenciones dentro del Impuesto a las Ganancias” (atentos, señores jueces).

Por ahora, el gobierno especula con llegar al número necesario para la aprobación express que le prometió al FMI sin tener que acordar con Massa. Aparece como una apuesta demasiado ambiciosa.