No es la escuela, es el contexto

Según distintos estudios, la alta circulación del virus en una comunidad representa un factor determinante para decidir la suspensión de las clases presenciales. El dato es coincidente con las medidas que tomaron países como Uruguay, Paraguay y México en donde cerraron las escuelas hasta fin de mes producto de la gran cantidad de contagios.

 miércoles, 21-abril-2021

En lugares con gran cantidad de contagios y sin cuarentenas estrictas, la suspensión de la presencialidad escolar es una medida efectiva.


Según distintos estudios, que fueron replicados por Axel Rivas, director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, el riesgo de la presencialidad escolar depende de la ola de contagios que esté surfeando cada país. En sintonía, la OMS consideró que “es poco probable” que los niños y las escuelas sean los principales impulsores de la transmisión de Covid-19, cuando en la comunidad la transmisión es baja y cuando se aplican las medidas de mitigación adecuadas.

El dato es coincidente con lo que está ocurriendo en diferentes países como Uruguay, Paraguay y México, donde los gobiernos optaron por la suspensión de las clases presenciales hasta fin de mes y principios de mayo para conseguir la disminución del brutal aumento de casos. Algo de esto también entendió la primera ministra de Alemania, Ángela Merkel, que envió al Parlamento una ley que establece que los colegios mantendrán la presencialidad “hasta los 200 casos por cada 100.000 habitantes en siete días”.

A su vez, otros informes advierten que el peligro de infección es mayor fuera de la escuela que dentro de la misma. Por ende, señalan que muchas veces son más efectivas “las cuarentenas fuertes globales” que la suspensión de las clases como medida aislada de otras disposiciones. Tal es la situación de Chile, por ejemplo, en donde casi la mitad de las instituciones educativas permanecen cerradas debido a los confinamientos implementados de acuerdo al riesgo epidemiológico de cada localidad.