No osarás meterte en política

Durante este último tiempo, distintas mujeres que participan activamente en el ámbito político de nuestro país recibieron maltratos, agresiones y descalificaciones. Según el informe "No son las reglas, es violencia", un 90% de esas mujeres dijo haber sufrido algún tipo de violencia política en su vida, mientras que un 65% de las agresiones ocurrieron en redes sociales y medios de comunicación.

 viernes, 13-noviembre-2020

El patriarcado se resiste a compartir el ámbito público: un 98% de encuestadas identificaron al campo político como un espacio donde persiste la discriminación contra las mujeres.


Si para el movimiento feminista “lo personal es político”, para muchos hijos sanos del patriarcado “lo político” termina siendo “personal”. A pesar de que ninguno de los tres poderes de la República Argentina goza de la representatividad femenina que correspondería de acuerdo a la totalidad de su población – un 51.1% de mujeres frente a un 48.9% de hombres – esa minoría de mujeres que logra ganarse un lugar en el ámbito público y participa activamente de la política recibe, a cambio, una serie de agresiones, maltratos y descalificaciones – entre otras modalidades de la violencia – como parte de un “disciplinamiento” por desobedecer el mandato patriarcal y animarse a inmiscuirse en lo público.

La joven legisladora porteña, Ofelia Fernández; la diputada nacional Gabriela Estévez y la titular del INADI, Victoria Donda – entre otras representantes – fueron algunas de las personas que padecieron insultos, amenazas y desagravios por su condición de género y el rol político que desempeñan. De acuerdo a los resultados de la primera encuesta nacional sobre mujeres en política “No son las reglas, es violencia” – de Agustina Gradin y Karina Iummato – un 90% de las mujeres consultadas admitió haber sufrido algún tipo de violencia política en su vida. Sobre un total de 517 entrevistas a militantes de partidos políticos, organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, legisladoras y/o funcionarias públicas, un 65% fue objeto de maltrato en las redes sociales y en medios de comunicación.

Con el beneplácito de la virtualidad y el anonimato, la violencia psicológica y simbólica parece estar a la orden del día. “Gorda, doná tu sueldo”, “Montonera de mierda”, “Merecés ser violada en manada y después descuartizada. Pero sos tan fea que nadie tiene las bolas para hacerlo” y “Negra falsa, panqueque, cínica, hipócrita” fueron algunos de los agravios que llegaron a algunas representantes políticas argentinas. Las bromas, los comentarios misóginos, el desprecio, la ridiculización y el insulto son algunas de las modalidades que adopta la violencia política. Según el informe realizado por Fundeco y el Observatorio de la violencia contra las mujeres y disidencias en políticas, el principal agresor en estos casos son varones desconocidos (un 75.8%) y en menor intensidad otros militantes (38.2%).