“No se puede exprimir agua de una piedra”

El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, disparó contra los acreedores privados y los calificó como "testarudos, miopes y de corazón duro". Habló de la necesidad de una reestructuración integral de las deudas soberanas de los países de menores ingresos para evitar el desempleo de millones de personas, la inestabilidad y la violencia en todo el mundo.

 Viernes, 31-julio-2020

El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, criticó a los acreedores privados de las deudas soberanas por no facilitarles "alivio" de pago a los países de menores recursos que hoy se están viendo asfixiados por la crisis del coronavirus.


En una columna titulada “Cómo prevenir la inminente crisis de la deuda soberana”, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, junto al economista Hamid Rashid, disparó fuerte contra los acreedores privados de las deudas soberanas. Frente a la profunda crisis que atraviesa el mundo a raíz de la pandemia y la suspensión del cobro de las deudas durante este año por parte del FMI y los países del G20, el especialista calificó a los fondos de inversión como “recalcitrantes, miopes, testarudos y de corazón duro”.

“No se puede exprimir agua de una piedra”, señaló con respecto a la insensibilidad con la que actúan los bonistas ante las negociaciones que realizan los países de menores ingresos para poder pagar sus deudas. En ese sentido, puso como ejemplo la “larga lucha” que lleva Argentina y criticó las CAC (cláusulas de acción colectiva) por ser poco efectivas. Advirtió que es necesaria una reestructuración integral de estas obligaciones con carácter global, para así evitar el desempleo de millones de personas, la inestabilidad y la violencia en todo el mundo. “Una pesadilla evitable si actuamos ahora”, remarcó.

Puntualmente, la propuesta que detallaron los economistas consiste en un programa – motorizado por el FMI – de recompra voluntaria de bonos soberanos de deuda en países de ingresos medios y bajos, con el objetivo de “reducir la carga” de la acreencia y minimizar “la exposición a acreedores privados riesgosos”. “Nuestra preocupación no debería ser la salud de los mercados de capitales, sino el bienestar de las personas en los países en desarrollo y de mercados emergentes”, analizó. “Sólo necesitamos voluntad política”, subrayó.

En ese mismo sentido, su discípulo y ministro de Economía, Martín Guzmán, repitió ayer, durante una charla organizada por Atlantic Council, que no habrá cambios en la oferta de reestructuración de la deuda emitida bajo legislación extranjera porque “Argentina hizo su máximo esfuerzo”. Si bien admitió que se podría prorrogar el plazo hasta fines de agosto, consideró que lo ideal sería lograr un acuerdo “pronto y sustentable”.