“Nos querían sacar de esa provincia”

Uno de los 18 venezolanos que fueron trasladados desde Jujuy a Buenos Aires relató el maltrato al que fueron sometidos por el gobierno de Gerardo Morales. Manifestó que el viaje hasta Capital Federal fue horrible, en pésimas condiciones sanitarias y que sólo les ofrecieron “un pedazo de pan y agua mineral”. También remarcó que tenían una estadía paga en La Quiaca por la organización ADRA hasta el día 15 de abril pero que, repentinamente, llegó la orden del gobernador de que tenían que irse “sí o sí” porque era “la última oportunidad para llegar a Buenos Aires”, con la amenaza de que si no los sacarían por la fuerza. “Fuimos engañados”, aseguró.

 viernes, 3-abril-2020

El gobernador Gerardo Morales ordenó el traslado intempestivo de 61 extranjeros en medio de la cuarentena sanitaria y obligatoria decretada por el gobierno nacional


“Nos dijeron que era la última oportunidad que teníamos para llegar a Buenos Aires”, contó a Al Revés, Alexander, un venezolano que sufrió el traslado obligado desde Jujuy a Capital Federal por decisión del gobernador Gerardo Morales. “Nosotros estábamos en La Quiaca desde el 15 de marzo aproximadamente y, como tenemos niños, nos pusimos en contacto con las organizaciones que reciben a los refugiados para que nos ayudaran”, comentó. De esta manera, cuando el gobierno nacional dictó el aislamiento obligatorio el 19 de marzo pasado por la pandemia del coronavirus, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales (ADRA) junto con autoridades les ofrecieron cumplir la cuarentena en un hotel de La Quiaca.

Según relata, las 18 personas oriundas de Venezuela – 11 adultes y 7 niñes – respetaron la cuarentena correctamente y tenían paga la estadía hasta el 15 de abril. “El martes llegó una señora que venía de parte del intendente y nos comunicó que teníamos que salir de ahí porque el gobernador había dado una orden y era la última oportunidad para llegar a Buenos Aires”, explicó. En ese momento, contó que cuestionaron la decisión pero que los amenazaron con que si no aceptaban, “los iban a sacar por la fuerza”. “Estábamos preocupados por nuestros niños, porque no se enfermen y porque no sabíamos quién nos esperaba en Buenos Aires”, manifestó. “Nos querían sacar de esa provincia”, opinó.

Finalmente, el miércoles a la mañana un colectivo los buscó por el hotel de La Quiaca. “Nos encontramos con que no viajábamos solos, sino con otro grupo de personas: colombianos, brasileros, peruanos”, describió. A partir de allí comenzó un viaje “horrible” en donde sólo les ofrecieron un pedazo de pan y agua mineral. “Cuando llegamos a la terminal de Jujuy, nos bajaron del autobús y nos llevaron a otro lugar donde algunos oficiales de la policía nos obligaron a desnudarnos, nos revisaron y nos quitaron algunas pertenencias mientras nos maltrataban”, confesó.

Luego de muchas horas de viaje en condiciones precarias, llegaron a Buenos Aires, en donde se efectuó el operativo de control. “En Jujuy nos habían dicho que cuando llegáramos a Capital Federal nos iban a mandar a una fiscalía y que nos iban a referir al Ministerio de Relaciones Exteriores como deportados” comentó. “Nosotros no estamos ilegales y no hemos cometido ningún delito como para que nos deporten”, afirmó. El refugiado valoró tanto el acompañamiento de ADRA como el recibimiento en la ciudad de Buenos Aires, pero aseguró que “ni a mi peor enemigo le deseo el calvario que vivimos desde La Quiaca a Jujuy”. En total, fueron 61 extranjeros los que padecieron este traslado intempestivo que fue denunciado el CELS y otras ONGs. Hay presentaciones de hábeas corpus y denuncias por privación ilegítima de la libertad.