“Nosotros sabemos lo que es no tener ni para comer”

Julia Sarmiento vive en barrio Marqués Anexo y cuatro días a la semana cocina junto a otras mujeres un promedio de 140 viandas para los vecinos del barrio, que desde las siete de la tarde hacen cola para recibir su porción. En una situación desesperante por la falta de trabajo y oportunidades para jóvenes y adultos, advierte que cada vez son más los que demandan un plato de comida ante un presupuesto que no alcanza por la suba imparable de los precios de los alimentos producto de la devaluación.

 miércoles, 3-octubre-2018


Por Camilo Ratti

Los números de Julia no son los del ministro Dujovne, cuya vida pasa por ajustar en una planilla de Excel el presupuesto de los argentinos y blindar los jugosos resultados de su millonaria cuenta bancaria en el exterior. Tampoco son los de Lagarde, la piropeada presidencial que conduce el organismo responsable de diseñar y administrar las políticas de hambre que el FMI exporta a los países que gobiernan para el mercado, que no es el interno, precisamente.

Los números de Julia tienen rostro, son las caras de las personas que cuatro días a la semana hacen fila en la puerta de su casa para recibir un plato de comida que ella y un grupo de mujeres cocinan para los vecinos de Marqués Anexo, una barriada donde la crisis se siente primero en las tripas, ya que los bolsillos de su castigada vecindad fueron arrasados por la malaria generalizada. Que no es de ahora, porque la pobreza estructural no sube y baja mágicamente con los números del Indec, pero que están mucho peor en el último tiempo.

“Cada vez necesitamos más ayuda”, cuenta a este portal Julia, que no hace magia pero sí algo parecido para llegar a las 130 o 140 porciones que entrega en su vivienda de Toledo de Pimentel 1158, al noreste de la capital de Córdoba.

julia con el grupo de mujeres que cocinan.

Julia y el grupo de mujeres que cuatro días a la semana cocinan para los vecinos de Barrio Marqués Anexo.

“El mes pasado compré el paquete de arroz a 20 pesos, y la semana pasada fui al mismo lugar donde hacemos las compras y valía 35, con esto del dólar subió todo“, cuenta angustiada, pero sin perder la fe, quien desde hace tres años cocina y entrega viandas los lunes, martes, jueves y viernes. “Me ayuda un grupo de mujeres que se va rotando, con quienes además arreglamos y limpiamos el barrio, porque acá ni el basurero pasa”, dice.

“Marqués Anexo está clasificado como zona roja, estamos olvidados, a los chicos no los anotan en el PPP (Programa Primer Paso del gobierno provincial) ni consiguen trabajo porque son de este barrio”, alerta la dueña de casa.

Sin embargo, a pesar de todas las necesidades y de que la cosa va de mal en peor, lo suyo no pasa por quejarse. “Recibimos 15 mil pesos por mes del Ministerio de Desarrollo Social, alimentos de Barrios de Pie y ayuda de algunas personas, como la Trabajadora Social del Centro de Salud. Y con eso cocinamos. Pero la última vez gasté 1200 pesos en dos bolsas de papa, 2 bolsas de cebolla y 6 medios maples de huevo, está todo carísimo”, confirma la matrona del barrio que limita con las vías del tren.

Con una voluntad envidiable, Julia espera acceder al Programa Vivienda Digna para mejorar su casa: “Si me sale voy a levantar una pieza para poder armar ahí el comedor que hoy no tengo, para que quienes vienen a pedir su vianda tengan un lugar para comer. Después conseguiremos las mesas y las sillas”.

los vecinos mantienen limpias las calles del barrio.

Los vecinos se encargan de limpiar las calles y los espacios públicos del barrio porque dicen que la Municipalidad no lo hace.

“Los chicos te dicen: ¿para qué estudiamos?”

“Uno es pobre y sabe lo que es no tener para comer, por eso intentamos ayudar con lo que podemos. Conocemos las necesidades, ojalá pudiéramos ayudar más”, sostiene la mujer que milita desde hace seis años en Barrios de Pie, una de las organizaciones sociales con presencia territorial a nivel nacional, que articula con los diferentes niveles estatales programas sociales y ayudas alimentarias para los sectores más vulnerables.

“Yo no sé mucho de política, pero con ellos hacemos cosas para la gente del barrio. Todos los miércoles tenemos reunión y vamos viendo las necesidades, que son muchas”, asegura la referente. Por ejemplo, tienen una copa de leche, festejaron el día del niño y para la Navidad del año pasado hicieron una comida especial para los chicos.

Oriunda de Las Violetas, llegó a Marqués Anexo hace 20 años, a través de un plan de vivienda del gobierno. Estudió hasta sexto grado, cuidó chicos de la calle y hoy es ama de casa. Así crió a 9 hijos, de los cuales seis viven con ella y su marido, y está pendiente de sus 8 nietos. “La más pequeña vive con nosotros”, cuenta Julia, quien confirma que la crisis no es sólo financiera ni presupuestaria: “Está todo muy mal, la gente que tenía algún trabajo ya no lo tiene, y los chicos que estudian no tienen oportunidades. Se nota la falta de laburo, los pibes venden bolsas de nylon, salen a manguear, no les queda otra. Te dicen ‘para qué estudiamos’”.

chicas limpian plaza marques anexo.

Las chicas en plena tarea de desmalezado para mantener limpia la plaza del barrio.

Además de cocinar las viandas de comida, Julia es la referente social para mejorar las condiciones de hábitat del barrio. “El grupo que me ayuda se va rotando, pero además de cocinar, arreglamos la casa, limpiamos la plaza, las calles, los chicos y las chicas se ganan el salario complementario que cobran del gobierno con trabajo para el barrio, porque acá no viene nadie a hacer esas cosas”.

Frente a un modelo que concentra la riqueza y sólo genera desigualdad, la alternativa para sobrellevar una crisis que no parece tener piso es la organización comunitaria que se traduce en acción colectiva: “Estaría bueno que gente como uno, que conoce las necesidades, estuviera en el gobierno, así podríamos ayudar más, pero bueno, uno hace hasta donde puede”, dice la mujer de ojos negros y brazos fuertes, que sueña un país muy distinto al que nos proponen Mauricio y Christine.