Nostalgia neoliberal

23
marzo
2022

Nostalgia neoliberal

Mauricio Macri reapareció en los medios, comparó los aviones con “taxis que vuelan” y propuso privatizar Aerolíneas Argentinas.

Antes de concurrir a su torneo de bridge en Italia, el ex presidente expresó su nostalgia por un pasado neoliberal que se encargó de vaciar la empresa y llevarla a la bancarrota.

Lejos de ser la solución, la entrega a capitales extranjeros desembocó en despidos, flexibilización laboral y una brutal reducción de la flota propia.

Todo está vaciado en la memoria

Después de más de 30 años, la palabra privatización volvió a aparecer para fomentar el odio hacia las empresas estatales.

De aquel fallido del ex ministro Roberto Dromi – “nada que deba ser estatal, permanecerá en manos del Estado” – al análisis concienzudo de Mauricio Macri.

Comparó un avión “con un taxi que vuela” y sugirió la privatización de Aerolíneas Argentinas por ser “poco viable”.

La propuesta del fundador del Pro no solo generó repudio.

También reactivó las clásicas mentiras neoliberables y removió viejas heridas que permanecen grabadas en la memoria colectiva.

Si bien es cierto que la empresa tenía deuda antes de su privatización, se trataba de una deuda de activos porque había renovado su flota a principios de los ’80.

A su vez, no era deficitaria. Generaba una rentabilidad de alrededor 40 millones de dólares operativos.

“El servicio estaba entre los diez mejores del mundo”

Ricardo Frecia de la Asociación Argentina de Aeronavegantes. Testimonio en documental “Aerolíneas Argentinas. Levántate y vuela”

Sin embargo, se avanzó con su privatización que significó, nada más y nada menos, su vaciamiento y destrucción.

En cinco años, la flota comercial se redujo de 28 a 10 aparatos propios.

Trece años después, solo contaba con 2 aviones.

En manos de Iberia y luego del Grupo Marsans – ambos capitales españoles – la firma terminó alquilando aviones propios que habían sido previamente vendidos y pagó con sobrefacturación la reparación de las naves que se enviaron al exterior.

Además de la venta de edificios y oficinas comerciales, la compañía perdió tres simuladores de vuelo únicos en América Latina y entregó valiosas rutas aéreas.

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Iberia pagó sólo 260 millones de dólares en efectivo, que obtuvieron con endeudamiento que se cargó luego a Aerolíneas, y 1610 millones en títulos públicos

El golpe al mundo laboral

Cuando el modelo neoliberal de apropiación y desvío de recursos se agotó, el Grupo Marsans dejó de pagar sueldos, combustible y tasas aeroportuarias.

Frente a la impunidad de la multinacional española y la amenaza de desaparición de la empresa, el gobierno de Cristina Fernández decidió la reestatización de Aerolíneas Argentinas en el año 2008.

Pero el daño ya estaba hecho.

Además del vaciamiento, la privatización de la firma significó el despido de muchos trabajadores.

Se redujo a la mitad la dotación del personal.

De los 11.500 quedaron alrededor de 5000 trabajadores/as.

Otra vez con el cuento de su viabilidad, en el año 2001 la sociedad estatal española – Iberia – presentó un plan de saneamiento financiero que incluía peligrosas medidas para los empleados.

Flexibilización de los convenios colectivos y reducción salarial, entre algunos de los avances sobre los derechos laborales.

La receta neoliberal solo benefició a las multinacionales y a quienes entregaron el país en la década el ’90, utilizando el mismo verso que ahora – oh casualidad – usó Mauricio Macri tres décadas después.

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27
junio
2022