“Nuestros hijos tienen el ADN roto”

Mientras un sector del Poder Judicial responde rápidamente al pedido del gobierno porteño “en favor” de la presencialidad escolar, en Córdoba la Justicia demora en tomar medidas contundentes para detener las fumigaciones en Dique Chico que afectan fundamentalmente a les niñes.

 Martes, 27-abril-2021

Mientras el Poder Judicial duerme, las fumigaciones en Dique Chico están provocando un importante daño genético en los niños del pueblo.


En Dique Chico, se vive un infierno grande. Desde hace cinco años, el pequeño pueblo lucha contra las fumigaciones que realizan les mismos habitantes del lugar: productores agrícolas que arrojan agroquímicos en los campos que rodean la localidad y cuentan con la complicidad del Ministerio de Agricultura de la Provincia y el Poder Judicial.

En dos oportunidades y con dos años de diferencia, les vecines solicitaron estudios a un grupo de niñes y en ambas ocasiones se confirmó el daño genético y la presencia de glifosato en la orina. “Ya sabemos que desde el 2018 hasta ahora, no cambió nada”, lamenta Esteban Jose, integrante de la Asamblea de Vecinxs Autoconvocadxs de Dique Chico. “Durante dos años la Justicia no hizo nada y nuestros hijos siguen enfermos: tienen el ADN roto”, denunció a Al Revés.

A pesar de que el jefe comunal, Nilo Pérez, dictó una resolución que establecía una zona de resguardo ambiental y prohibía las pulverizaciones hasta los mil metros de los límites del pueblo y de la escuela, la presión del modelo agrotóxico se hizo sentir. Los productores apelaron la medida y la Justicia la suspendió. Cuando les vecines incluyeron los estudios que confirman las graves consecuencias de los agroquímicos en la salud de les niñes, el Poder Judicial recurrió a un parche provisorio: no permitir las fumigaciones “cerca de la escuela” hasta resolver la situación.

El 13 de abril pasado, la Cámara 2° en lo Contencioso-Administrativo de Córdoba dejó en pie la disposición que limita las pulverizaciones solamente en la zona cercana al establecimiento educativo, dejando desprotegidos a les niñes en sus casas, en donde pasan la mayor parte del tiempo por la pandemia. Desde la asamblea calificaron el fallo como “engañoso”. “Es una burla. Mientras más tiempo pase, peor va a ser todo”, expresaron.

Lo datos son contundentes. De un total de 20 niñes, todes presentaron daño genético. Mientras el valor de referencia aceptable es de 1,5, el nivel promedio que se halló en los más pequeños fue 4. “Los productores defienden su propiedad privada diciendo que ellos pueden hacer lo que quieran, pero a nosotros nos están obligando a abandonar nuestras propiedades (casas) porque nos están envenenando”, concluyó el asambleísta.