Otro adiós sin Dios

Una vez más, la Policía de la Provincia de Córdoba le arrancó la vida a un joven disparándole por la espalda en la localidad de Paso Viejo. Ante la muerte automática de Joaquín Paredes producto del hostigamiento y la represión policial, los amigos y vecinos fueron a pedir ayuda a la comisaría, donde los efectivos se atrincheraron y respondieron con más disparos al dolor y la desesperación de todo un pueblo.

 lunes, 26-octubre-2020

Dolor y despedida en Paso Viejo ante el asesinato del joven Joaquín Paredes por parte de la Policía de Córdoba.


Las balas de la policía no discriminan clase social, horarios, ni localidades, pero sí tienen un destinatario común: los pibes. Con la violencia institucional como método, la Policía de Córdoba le arrancó la vida a otro joven en Paso Viejo y es la sexta muerte por gatillo fácil en lo que va de la cuarentena, de acuerdo a datos recopilados por las organizaciones sociales. Joaquín Paredes, de 15 años, recibió un disparo por la espalda cuando regresaba a su hogar junto a un grupo de amigos. La balacera despertó al pueblo en la madrugada del domingo, hirió a dos jóvenes y mató, de manera casi automática, al estudiante del IPEA 306. “Cargaban y tiraban a matar”, relató uno de los adolescentes a Canal 10.

En diálogo con Nada del Otro Mundo, Susana Rosales, docente de Paso Viejo e integrante del Movimiento Campesino, detalló que, cuando Joaquín quedó tirado en una acequia cerca del dispensario, los amigos salieron a pedir ayuda. “Un grupo corre al dispensario y no los atienden. Otro grupo sale hacia la comisaría. Ahí empieza una gresca. Los vecinos, indignados, tiran piedras a la comisaría, los policías se repliegan y continúan disparando entre 20 y 30 disparos”, narra en tiempo presente, reviviendo el horror. Ante la violencia y el desamparo, los vecinos cargaron en sus autos a los pibes heridos y los llevaron hasta el hospital de Cruz del Eje, pero la ambulancia para Joaquín llegó tarde. “Como trabajé como policía durante más de 20 años, me dejaron subir a la ambulancia. Le levanté la remera, le toqué el pecho y dije: ‘ahí está el plomo’”, cuenta entre lágrimas su tío, Manuel Paredes, que pensaba que su sobrino había recibido el impacto de una bala de goma.

Por el asesinato a sangre fría están detenidos e imputados por homicidio agravado y lesiones graves cinco efectivos. Dos de ellos son oriundos de Paso Viejo. “Es increíble cómo la fuerza policial transforma a las personas”, consideró la docente. Según el testimonio de los amigos del joven acribillado, los efectivos policiales “estaban alcoholizados”. “Hay un hostigamiento permanente contra los adolescentes. El abuso policial es mayor en las localidades más chicas”, asegura la docente. La Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba, el CELS, el Movimiento Campesino de Córdoba – entre otros organismos- y el secretario de DDHH de la Nación, Horacio Pietragalla, repudiaron el doloroso hecho. /p>

Funcionarios anécdotas y protocolos de Canadá

Así como luego del asesinato de Blas Correas, el gobierno decidió remover la cúpula de la capital de la Policía de Córdoba, como una manera de “limpiar” la imagen de la institución, ahora la respuesta fue un “inminente nuevo protocolo de actuación policial y uso racional de la fuerza” exportado de Canadá. También puso a disposición su renuncia el ministro de Seguridad, Alfonso Mosquera, que en un intento de “humildad” afirmó que “los funcionarios son anécdotas”. “Se han cometido circunstancias que tienen que ser debidamente explicadas de por qué han tomado esa decisión”, concluyó con relación a los disparos que mataron a Joaquín.