Para la deuda, todo

Un análisis del CEPA sobre la ejecución presupuestaria 2018 muestra que la ampliación del presupuesto fue muy por debajo de la inflación, por lo que hubo un fuerte ajuste, y que en esa ampliación el rubro más beneficiado fue el de pagos de los servicios de la deuda. El aumento presupuestario para el pago de la deuda fue de 50,3 % en relación al presupuesto original.

 martes, 5-febrero-2019

El (ex)Ministerio de Economía y actual Ministerio de Hacienda, en cuyas oficinas este gobierno diseña los privilegios para los acreedores del Estado.


Un gobierno muestra su rumbo político, su dirección económica y su ideología a través de la distribución de recursos. En este caso, un análisis del Centro de Economía Política Argentina sobre la ejecución del Presupuesto del año que pasó, muestra que el macrismo privilegió el pago de los servicios de la deuda por sobre otros rubros, mucho más sensibles a la vida de la gente. Además, aumentaron mucho los subsidios a la energía, a pesar de lo cual hubo continuos sacudones tarifarios.

El Presupuesto tuvo que modificarse rápidamente, ya que perdió validez por los cambios en las variables económicas. Por ejemplo, el Presupuesto proyectaba una inflación del 10 % (rápidamente corregida al 15,7 % y que terminó siendo de 47,6 %), un crecimiento del 3,5 % del PBI (que terminó siendo una caída de la misma magnitud) y un tipo de cambio promedio de $ 19,30 (que terminó siendo de $ 28,11). Por este motivo, hubo un aumento de 583.099 millones de pesos, un 20 % por encima del original. La suba fue muy por detrás de la inflación, lo cual denota que hubo un fuerte ajuste.

El Ministerio de Hacienda festejó el cumplimiento de la meta de déficit fiscal primario de 2,4 %. Sin embargo, el dato es engañoso: el déficit fiscal financiero –que incluye pagos de intereses- alcanzó el 5 % del PBI. Todo enmarcado en una caída de los ingresos de un 30 %, que no alcanzaron a cubrir la inflación.

Hubo algunos rubros cuya reasignación presupuestaria fue por arriba de la inflación: Servicios de la Deuda Pública (aumentó un 50,3 %), Obligaciones a Cargo del Tesoro (subió un 108 %), y Ministerio de Energía (subió un 51 %).

“La devaluación generó mayor necesidad de pesos para afrontar los pagos de los servicios de la deuda y el pago de los subsidios a la energía, tanto de importaciones como de generación de energía eléctrica y producción local de gas natural”, destaca el informe. Además, subraya que según el último dato publicado de la deuda pública bruta la misma representa ya el 95,4 % del PBI (a septiembre de 2018), mientras que al cerrar el ejercicio 2017, nueve meses antes, era apenas de 57,1 %.

Entonces, ¿cuáles fueron los rubros que más perdieron? El Ministerio de Salud cedió 3.430 millones, el 6 % de su presupuesto total, gracias al ajuste entre el Presupuesto original y las modificaciones posteriores. Se subejecutaron programas como los vinculados a control de enfermedades y salud sexual y reproductiva (Lucha Contra el SIDA y Enfermedades de Transmisión Sexual e Infecto Contagiosas, Desarrollo de la Salud Sexual y Procreación Responsable).

Al mismo tiempo, las erogaciones correspondientes a la ANSES (que suponen alrededor de un 40 % del total) perdieron casi 5 puntos porcentuales de peso sobre el total entre el presupuesto inicial y el vigente. Mientras, los gastos de servicio de la deuda incrementan su participación en un 3,5 % pasando del 14,1 % al 17,6 % del total.