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Para Unicef, casi la mitad de los niños argentinos son pobres

Un estudio realizado por Unicef reveló que desde una perspectiva no monetaria el 38 % de la población argentina y el 48 % de los niños y niñas sufren privaciones en al menos un aspecto básico. El trabajo mide la pobreza desde un enfoque multidimensional y arroja cifras más altas que las que da el Indec.

 Martes, 4-diciembre-2018

Unicef propone medir la pobreza de un modo multidimensional y no sólo por ingresos. Así, llega a un porcentaje mayor al del Indec.


Los números que dio a conocer Unicef amplían la mirada respecto a la profundidad que tiene el fenómeno de la pobreza en Argentina. Según el informe, 6,3 millones de niños y niñas sufren privaciones no monetarias que determinan situaciones de pobreza. Educación, protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y un hábitat seguro, son algunos de los puntos que releva el trabajo.

“Se estima que, en 2018, alrededor de un 27% del total de niñas, niños y adolescentes en Argentina sufren privaciones monetarias y no monetarias a la vez. Tomando en cuenta a la población total de niñas y niños del país (unos 13 millones), esto equivaldría a un poco más de 3,5 millones”, destaca el cuerpo del informe. Sin tomar en cuenta las privaciones no monetarias, alrededor de 3 millones de niños y niñas quedan invisibilizados en los números de la pobreza medida sólo en sentido monetario (o de ingresos).

“Estos valores son aún más altos en aquellos hogares donde el jefe o jefa tienen bajos niveles educativos y empleos informales, o se encuentra desempleado”, indica el informe. Además, la pobreza infantil se eleva en hogares monoparentales (con una única fuente proveedora de ingresos) y se profundiza todavía más cuando la jefa de hogar es una mujer (tanto en sentido monetario como en privaciones no monetarias).

Unicef destaca que entre 2006 y 2018 hubo un descenso de los indicadores de pobreza tanto monetarios como no monetarios, remarcando un período en particular: “La reducción más marcada se dio entre 2006 y 2010”. Además, la pobreza no monetaria mantuvo una reducción de 3 % anual de 2010 a 2014 aunque tanto en una como en otra medición “los niveles siguen muy altos y con cierta resistencia al cambio, durante los últimos años”.

“Esto es particularmente importante en una economía que se encuentra con serios problemas de crecimiento económico y con una inflación que atenta contra el poder adquisitivo de los sectores más vulnerables de la población”, indica el informe, que elogia el rol de los planes sociales, especialmente de la Asignación Universal por Hijo: “Las transferencias monetarias resultan instrumentos eficaces para disminuir el riesgo de pobreza por ingresos”.

Unicef llevó adelante este estudio junto al Instituto de Estudios Laborales y del Desarrollo Económico de la Universidad de Salta, la Universidad Nacional General Sarmiento y la organización Equidad para la Infancia en base a los datos de la última Encuesta Permanente de Hogares, correspondiente al primer semestre de 2018.