‘Pegarlo’ con alambre

Con una batería de aumentos en los últimos días, la economía asoma complicada de cara al escenario electoral. La economista Gisela Veritier aseguró que el Gobierno “está atado de pies y manos por el acuerdo con el FMI” y que “cada peso que sube el dólar crea 100 mil nuevos pobres”. “No lo ‘pegamos’ con alambre”, dijo hoy Macri, una frase muy sintomática de una gestión que confunde el diagnóstico y las herramientas.

 lunes, 1-abril-2019

Así como se puso los guantes al revés, ahora Macri confundió el uso de otra herramienta de trabajo y dijo que el alambre sirve para 'pegar'.


Aumentaron las naftas, aumentó el gas, aumentaron las prepagas, el dólar está inestable y el equipo económico pide a gritos que empiecen las subastas diarias que habilitó el FMI porque ya no puede controlarlo. “El Gobierno dice que la inflación es monetaria, pero los últimos aumentos no fueron monetarios. Además, tiene un talón de Aquiles que es el dólar, y por otro lado puso todas las tarifas y el combustible atados a una ecuación de costos que depende del dólar”, aseguró la economista Gisela Veritier.

Además, Veritier destacó que “la política monetaria es tan contractiva que la economía entró en una depresión absoluta”. La economía macrista confunde el diagnóstico y luego confunde las herramientas. Hoy, una frase de Macri fue la metáfora perfecta de esto: “No nos tentamos con buscar un atajo, ‘pegarlo’ con alambre, alguna solución mágica. Estamos haciéndolo con las herramientas que tenemos. Este es el camino por el cual vamos a derrotar la inflación”. Creer que el alambre sirve para pegar es un error tan grosero como creer que este rumbo económico va a corregir la inflación.

La economista explicó que el macrismo “liberó el precio del combustible y se actualizaron los precios de las tarifas, pero con una particularidad: en este esquema de aumentos también fueron dolarizadas”, por lo que con las corridas bancarias del año pasado “todo este modelo se descalabró”. Hasta el año 2017, el precio del combustible mantenía un sistema que garantizaba una rentabilidad mínima a las empresas cuando el precio internacional del petróleo subía mucho, pero también controlaba que no hubiera aumentos desmedidos como los que hay ahora. Al liberar esa regulación, el precio quedó librado al devenir de distintas variables, entre ellas el dólar, que no para de subir.

“La gran realidad es que con el acuerdo que firmó con el FMI, el Gobierno está atado de pies y manos para contener el valor del dólar, sobre todo cuando la demanda es mayor. La única herramienta real es a través de absorción monetaria con una tasa de interés elevadísima. Pero vimos que la tasa de interés, cuando se pierde la confianza, tampoco actúa para frenar el dólar”, explicó Veritier. El Gobierno espera que lleguen dólares. Por un lado, los que el FMI habilitó a subastar a razón de 60 millones diarios, pero la economista recordó que “los dólares del Fondo no se pueden utilizar para corrida cambiaria”. Por otro lado, los dólares de la cosecha agropecuaria. Sin embargo, estos no son una garantía y encierran una paradoja.

“El campo dice: ‘Para que yo liquide las exportaciones necesito que el gobierno frene el dólar’. El Gobierno dice: ‘Necesito que el campo liquide exportaciones para frenar el dólar’”. En abril se pueden calmar un poco las expectativas de devaluación, pero en mayo se va a complicar nuevamente”, remarcó Veritier.

Por último, la economista negó que este Gobierno vaya a poner un cepo al dólar, ya que “uno de los requisitos del FMI es que el dólar flote libremente” y el organismo internacional “quiere que el dólar esté lo más alto posible”. “Las ecuaciones económicas determinan que un peso que sube el dólar son 100 mil pobres nuevos. Es el efecto que tiene el dólar en el traslado a precios”, concluyó.