Pobre ciencia

En el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología, lxs científicxs realizaron una jornada nacional de protesta para denunciar el ajuste, la precarización laboral y el vaciamiento del Conicet, el principal organismo científico argentino. “No hay nada que festejar, la ciencia está por debajo de la línea de la pobreza”, advierten.

 miércoles, 10-abril-2019

Nada para festejar tienen lxs científicxs argentinxs frente al vaciamiento del sistema y el Conicet.


Lo único que quedó del sistema científico que recuperó y puso en marcha el kirchnerismo fue el ministro de Ciencia y Técnica, Lino Barañao, rebajado a secretario por el gobierno macrista y cómplice del sistemático vaciamiento de todas las políticas que habían ubicado al país a la vanguardia del desarrollo científico y tecnológico en la región.

Los recortes son en todas las áreas, pero es el Conicet, el principal organismo científico argentino, el más perjudicado. Para denunciar esta situación, el Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología lejos se convirtió en una jornada nacional de protesta por parte de lxs cientificxs argentinxs.

Según un informe elaborado por el grupo Ciencia y Técnica Argentina (que integran prestigiosos científicxs argentinxs) en base a datos oficiales del Conicet, lxs trabajadorxs del organismo han perdido el 25% de su poder adquisitivo desde diciembre de 2015, y el presupuesto recibido en 2018 por los 270 institutos que lo integran alcanzó sólo el 40% del monto nominal recibido en 2017, lo que impidió pagar servicios elementales como los de higiene y seguridad.

“El Conicet está paralizado”, advierte el informe elaborado por Jorge Aliaga, ex decano de Ciencias Exactas-UBA. “El presupuesto destinado a gastos de funcionamiento, infraestructura y ejecución de proyectos científicos cayó, en valores reales, a la tercera parte de lo destinado en 2010”, agrega el trabajo.

Para el año pasado, Conicet destinó a esos fines sólo el 4% de su presupuesto, siendo que en 2010 dicho porcentaje se elevaba al 11% del total y que durante el lustro que va de 2010 y 2015 alcanzó un promedio del 9%. “La situación de investigadoras e investigadores jóvenes es insostenible: los montos de las becas y salarios son irrisoriamente bajos, el número de vacantes para ingresar a la Carrera del Investigador (CIC) ha disminuido abruptamente, revirtiendo el sostenido crecimiento establecido por el Plan Argentina Innovadora 2020, aprobado por el gobierno anterior”.

Precisamente, el pasado viernes se difundió el listado de quienes serán incorporados y de más de 2500 postulantes, 2145 científicxs se quedaron afuera. De las 900 vacantes que se ofertaban en 2015 se bajó a 600 en 2017 y en 2018 fue de 450, “la mitad en comparación a los que ingresaban hace cuatro años”.

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Recortes y más recortes

A la sombría situación del CONICET se suma la parálisis de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT), el único organismo estatal que financia proyectos de investigación científica y tecnológica a nivel nacional. En valores reales, el presupuesto de la Agencia se ha reducido a menos de la mitad del asignado en 2015 y el poder de compra de los proyectos que financia se ha pulverizado a menos del 30% del originalmente previsto.

Según el informe de CyTArgentina, “los montos máximos a los que un grupo de investigación puede acceder en la convocatoria en curso en 2018 son ocho veces menores en dólares que aquellos que estaban disponibles en 2010. En estas condiciones, la investigación científica en Argentina se vuelve inviable”.

La disminución del presupuesto de la Agencia es tan grave que ha paralizado incluso la ejecución de proyectos que contaban con financiación externa otorgada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) o la Corporación Andina de Fomento (CAF). “ De la mano de la gestión del gobierno de Cambiemos, la ANPCyT se encamina a su desaparición”, finaliza el informe.