Porro calificado

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, fue consultada sobre la despenalización de la marihuana y contestó que las personas de niveles socioeconómicos acomodados “tienen libertad de decidir fumarse un porro”, mientras que los sectores pobres no, debido a que es una “droga de inicio”.

 jueves, 1-agosto-2019

María Eugenia Vidal dejó en claro que tiene una mirada absolutamente estigmatizante sobre la pobreza.


María Eugenia Vidal volvió a tomar una postura diferenciada según clases socioeconómicas cuando fue consultada sobre la despenalización de la marihuana. La dirigente macrista dijo que “todavía no es el momento para dar ese debate” debido a que, según su teoría, las clases ricas deberían poder fumarse un porro y los pobres no.

“Yo entiendo que pueda haber sectores que tengan libertad de decidir, en el caso de la marihuana, fumarse un porro, en algún nivel socioeconómico distinto. Ahora, cuando yo voy a los barrios más pobres de la provincia, el mensaje tiene que ser uno solo. La marihuana, igual que el alcohol, el paco, son drogas de inicio. Y no podemos dar mensajes equivocados”, soltó Vidal, que se justificó agregando que “mientras la droga siga acechando a nuestros pibes más vulnerables que no tienen oportunidades, entonces todavía no estamos listos para el debate”.

Cada vez que habla, la gobernadora bonaerense discrimina claramente entre los sectores medios y altos de las clases más vulnerables.

Hace algunos días, Vidal ya había lanzado una frase que cosechó rechazo. Fue cuando, hablando de los paquetes de droga que se ven en incautaciones, diferenció a los hijos de las clases acomodadas de los hijos de las clases pobres: “Lo que vemos no son paquetitos, son dosis que no llegaron a nuestros chicos. Y cuando digo nuestros chicos digo todos los chicos, porque los que consumen no son solo los chicos pobres, son también nuestros hijos”. La llegada de la droga, según Vidal, se agrava porque llega a “nuestros hijos” y no solamente a “los chicos pobres”.

Más atrás en el tiempo, la gobernadora había dicho que “nadie que nace en la pobreza en nuestro país llega a la universidad”. Según un informe del sitio Chequeado, en las 22 universidades nacionales de la provincia que gobierna Vidal, un 11,3 % pertenece al quintil más pobre, apenas la mitad que el porcentaje del quintil más rico. Argentina es uno de los países de la región que menos desigualdad presenta en este sentido. Entre 2008 y 2015, la matrícula universitaria en el quintil más pobre creció 47 %, mientras que en el segundo quintil creció 95 %. En 2016, en la Universidad Nacional de Avellaneda, el 72 % de los egresados era primera generación de universitarios de su familia. En la Universidad Nacional Arturo Jauretche, ese porcentaje crecía al 85 %.

La frase de Vidal, de una falsedad absoluta, marcó una vez más su mirada estigmatizante sobre la pobreza. La misma que repitió al referirse a la droga y la despenalización del consumo de marihuana.