Proyectando censura

La alarma que activaron ADEPA, la SIP y Juntos por el Cambio frente a la posibilidad de que el observatorio “Nodio” atente contra la libertad de expresión no se condice con lo sucedido durante el gobierno de Cambiemos. Los aprietes, la persecución, los despidos masivos y el control sobre la palabra de los periodistas fueron algunas de las estrategias implementadas por Mauricio Macri para conseguir blindaje mediático.

 Martes, 13-octubre-2020

Hernán Lombardi dijo que el observatorio Nodio "es una audacia autoritaria del gobierno", a pesar de los aprietes y despidos que hubo en el periodismo durante su gestión frente a la Secretaría de Medios Públicos.


Frente al peligro de la “infodemia” que advirtió la OMS a principio de año y ante la circulación de fake news de toda índole, la Defensoría del Público lanzó el viernes pasado “Nodio”, un Observatorio de la desinformación y la violencia simbólica en medios y plataformas digitales para proteger a la ciudadanía de las noticias falsas, las publicaciones maliciosas y las falacias. La creación de este organismo público repercutió en la sensibilidad de los dueños de las empresas periodísticas nucleados en ADEPA – agrupa a 180 empresas periodísticas de todo el país, editoras de diarios, periódicos, revistas y sitios web- y en la SIP – representa a propietarios, editores y directores de diarios, periódicos y agencias informativas de América- que ya rechazaron el proyecto por considerar que “coarta la libertad de expresión”.

Quienes rápidamente se sumaron al desprestigio de la institución fueron los representantes de Juntos por el Cambio, históricos socios de los monopolios mediáticos. El diputado nacional Cristian Ritondo habló de un “cepo para controlar a la prensa”, mientras que Silvana Giudici, ex presidenta del ENACOM durante el gobierno de Cambiemos, consideró que no pueden “restringir o calificar las opiniones” para decidir cuál es verdadera o falsa. A pesar de que desde la Defensoría del Público aclararon que el trabajo del Observatorio no es “sancionar” sino “identificar” operaciones de desinformación, la oposición política vio – de manera previa – censura.

Según un artículo de Ezequiel Rivero, investigador de CONICET y Magister en Industrias Culturales, la gestión de Mauricio Macri avanzó sobre la libertad de expresión a través de los despidos masivos de trabajadores – se habrían perdido más de 4500 puestos de trabajo en todo el país de acuerdo a SiPreBA – y el consecuente desmantelamiento de los medios públicos, además de la precarización laboral y salarial que promovió con sus políticas sociales y económicas. El País Digital también enumeró otras modalidades implementadas por “el mejor equipo de los 50 años” : persecución a los dueños de medios afines al gobierno anterior – Grupo Indalo, propietario de C5N -; espionaje ilegal a más de 400 periodistas acreditados para la Cumbre del G20; aprietes y extorsiones a profesionales de la comunicación; y el discrecional reparto de la pauta oficial, que benefició a Clarín en primer lugar.

Pluralidad de controles

Ezequiel Rivero también recordó que la dirección de la TV Pública exigió explicaciones por escrito a aquellos trabajadores del noticiero que hubieran hablado de “intento de Golpe” en Venezuela, o del “autoproclamado presidente” en referencia a Juan Guaidó. La vigilancia y el control sobre la información también fue padecida por Radio Nacional, en donde se ordenó no utilizar el término “Golpe Cívico-Militar” para el Golpe de 1976. En cuanto a las movilizaciones y reclamos sociales, debían ser enfocados como “problemas de tránsito”, y la “represión” debía ser camuflada con la palabra “incidentes”.

Sin ir más lejos, en Córdoba, la periodista Fabiana Bringas sufrió el amedrentamiento y el intento de censura al aire de parte del director de Radio Nacional Córdoba de ese momento, Orestes Lucero. “No puedo entender por qué desde la producción, o usted desde la conducción, dan entidad, en un día pre electoral y en un hecho que es evidentemente político, a la madre de Jones Huala”, lanzó molesto luego de una entrevista a la progenitora de un “delincuente común”, como calificó al referente mapuche. “La línea de Radio Nacional es la falta de línea, no hay línea”, decretó paradójicamente.