Puerto Rico

El proyecto de expropiación de la empresa Vicentin no sólo puso sobre la mesa la fuga de capitales realizada durante estos últimos años por el sector agroexportador, sino también el papel fundamental del puerto que la firma santafecina construyó en los ’90 sobre la Hidrovía del Río Paraná, una ruta por la que transita el 80% de la producción del campo con montos superiores a los 25 mil millones de dólares anuales, pero en donde se calcula que se evaden alrededor de USD1500 millones por año.

 martes, 23-junio-2020

La Hidrovía Paraguay - Paraná, sobre la cual la empresa Vicentin controla el puerto de San Lorenzo, es la ruta fluvial por donde pasa el 80% de las exportaciones del sector agroexportador argentino. Su explotación está en manos privadas desde el año 1995 y recibió denuncias por cobro de "peajes" para el transporte de la mercadería.


El debate mediático acerca de la legalidad y pertinencia de la expropiación de la empresa Vicentin intenta diluir, no sólo la investigación que lleva adelante la UIF sobre el lavado de dinero y fuga de capitales de la importante productora y exportadora de granos del país – además de la principal financista de la campaña electoral de Mauricio Macri – sino también el gran negocio que existe en el puerto de la “Planta de San Lorenzo” – construida por la firma en 1997 – que está ubicada sobre la Hidrovía Paraguay – Paraná por donde se exporta el 80% de la producción del campo argentino por montos superiores a los 25 mil millones de dólares anuales.

La explotación de esta importante ruta fluvial está en manos privadas desde el año 1995 cuando el ex presidente Carlos Menem le adjudicó las tareas de dragado y balizamiento tras una polémica licitación a Hidrovía S.A. El consorcio está integrado por la empresa argentina Emepa- propiedad de Gabriel Romero vinculado al radicalismo – y la compañía belga Jan de Nul, y fue denunciado el año pasado por el presidente de la Fundación Procurar, Enrique Millán, para que se investigue un “peaje” de tres dólares por cada tonelada transportada que se les cobra a las empresas navieras y a los productores. Según publicó BAE Negocios, se calcula que por el lugar pasan unos 4400 buques con cien millones de toneladas.

Lo cierto es que la concesión vence el próximo año y el presidente Alberto Fernández ya había manifestado su intención de que el control de la estratégica hidrovía pase a estar controlada por las provincias aledañas. De acuerdo a los cálculos, este año podrían exportarse más de 28 mil millones de dólares por esa ruta. Así, en el caso de que se concrete la expropiación, esas divisas serían esenciales para que el Estado pueda afrontar la crisis desatada por la pandemia. Pero también la medida serviría para conocer cuáles son las cifras reales de la subfacturación – BAE Negocios señaló que serían más de USD5 mil millones por año – y los niveles de evasión que hay en el Río Paraná que, según el periodista Raúl Dellatorre, rondarían los USD1500 millones y que comprometerían a distintas empresas que forman y/o formaban parte de Vicentin.

“Somos los socios bobos de estas empresas”

Hace unos días, Adolfo Barja, Secretario General del Sindicato Único de Trabajadores de Administraciones Portuarias (SUTAP), dialogó con Radio Gráfica acerca del gran negocio que hay detrás de los puertos y, fundamentalmente, en la Hidrovía del Río Paraná. En ese sentido, recordó que durante los 90, Domingo Cavallo y Carlos Menem le dieron el puerto a Vicentin y a otras cerealeras y que luego, pese a las denuncias que efectuaron desde el gremio, pasaron a estar bajo control de compañías trasnacionales. ¿Qué negocios hay que nuestras dragas no trabajan y si todas las multinacionales?”, se preguntó retóricamente. “Nuestra Argentina se desangra por el Paraná. Los puertos no pagan impuestos. Y los que tendrían que pagar la soja, evaden el 40%”, aseguró. “Somos los socios bobos de estas empresas. Estamos para las pérdidas y no para las ganancias”, afirmó.