Puntadas sin hilo en el sector textil

Los empresarios estiman que el sector terminará la gestión de Macri con 50 mil trabajadores menos que al comienzo. Aseguran que la cifra es conservadora, pero que seguramente sean más, dada la alta informalidad del rubro. Los números dan cuenta de la tierra arrasada que deja el industricidio macrista.

 Jueves, 17-octubre-2019

El sector textil sufrió duramente la crisis económica generada por el modelo macrista.


Casi no hay sector que escape al desastre económico que deja el modelo económico implementado por Mauricio Macri y los suyos. Así le pasó al sector textil: los empresarios calculan que el rubro terminará el Gobierno macrista con 50 mil puestos de trabajo menos que al comienzo, entre trabajadores registrados y no registrados. La crisis económica, con un consumo absolutamente deprimido, una caída brutal de la actividad y con el financiamiento productivo casi en condiciones imposibles, dejará este triste saldo.

“Este gobierno no le dio importancia a la industria nacional, más bien todo lo contrario”, dijo Yeal Kim, presidente de la Fundación ProTejer, al diario Ámbito. Los empresarios señalan que la cifra de empleos perdidos es conservadora. Solo el sector formal tendrá una caída de 28 mil trabajadores, y en el sector textil hay una gran cantidad de trabajo informal. Encima, la mayoría son mujeres y muchas y muchos provienen de países vecinos (dos sectores vulnerables de la economía). Los empresarios admiten que muchos de los que vienen de Bolivia se volvieron a su país.

De la Fundación ProTejer indicaron que el modelo económico implementado y la situación económica que generó “no distinguieron en su capacidad destructiva ni a sectores de actividad ni a tamaños de empresa” y ya hablan de una “destrucción del sector”.

Las últimas cifras del uso de la capacidad instalada marcan que se retrocedió a niveles del año 2002. En el último año, fue de apenas el 47,8 %: más de la mitad del complejo productivo textil argentino está apagado. La producción nacional batalla para aguantar como puede la ola importadora, que entre 2015 y 2018 creció un 123,5 % y solo se apaciguó un poco con la devaluación.