Puntadas sin hilo

La crisis golpea de lleno en el sector textil. Amenazados por las importaciones y la situación económica en general, el 50 por ciento de los empresarios dicen que trabajan a pérdida y piensan en despidos o, directamente, en el cierre de las plantas. Prevén una caída de la actividad del 9 por ciento a fin de 2018.

 viernes, 21-septiembre-2018

Baja la actividad y se extiende la cadena de pagos: dos problemas recurrentes en las empresas cordobesas.


El sector textil exhibe a las claras las cicatrices y las heridas abiertas del modelo económico macrista: la ilimitada apertura a los productos importados se comió un 20 por ciento de la participación de la producción nacional; la depresión del consumo achicó el mercado interno, por lo que las ventas bajaron más de 20 por ciento; la tasa de interés les impide a las Pymes desarrollarse. Desde la Fundación proteger, estiman que la caída de la actividad para este año culminará en 9 por ciento.

La única buena: la devaluación hace que la industria nacional recupere competitividad frente a los productos extranjeros, pero con recesión y consumo planchado, tampoco cambia el cuadro. “Con estas condiciones va a haber más despidos, más suspensiones en el sector. No hay indiciones de que esto vaya a mejorar”, sostuvo Yeal Kim, presidente de ProTejer, durante la convención ProTextil que la entidad realiza anualmente y en declaraciones que recogió el sitio Ámbito. Significa la profundización de una crisis que desde 2015 tiene en jaque a empresarios y empleados. Entre diciembre de 2015 y junio de 2018, el sector perdió 13 mil puestos de trabajo formales, sobre los 80 mil totales que perdió el sector industrial. A eso hay que sumarle otros 30 mil puestos de trabajo informales que se destruyeron. Es el sector que más puestos de trabajo perdió detrás de Cuero y Calzado, Alimentos y Confecciones, según rubros del Sipa.

Respecto al futuro cercano, Kim señaló que “vamos a tener un último trimestre con destrucción de empleo” y que “la variable del ajuste lamentablemente van a ser los trabajadores”.

El mercado interno para el sector pasó de 500 mil toneladas anuales a menos de 400 mil. Encima, la producción nacional que antes abarcaba el 50 por ciento del mercado interno, ahora retrocedió a 40 por ciento. O sea: pérdida de 20 por ciento del total del volumen de ventas, y pérdida de un 20 por ciento de la participación de la industria nacional sobre ese volumen.

El uso de la capacidad instalada en el sector textil es de 54 por ciento, aunque si se tiene en cuenta la capacidad instalada de las plantas que directamente tuvieron que cerrar, ese porcentaje llega a 40 por ciento.

Por eso, las expectativas de los empresarios no son nada buenas: el 40 por ciento piensa que tendrá que reducir personal y un 68 por ciento sostiene que las ventas van a seguir disminuyendo.