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“Que alguien me diga cómo se combate el delito callejero disparando a la nuca”

La abogada y titular de Correpi, María del Carmen Verdú, sostuvo que la situación es de "inusitada gravedad" y que si una persona que comete un robo tiene la mala suerte de encontrarse con un policía antes que con un juez, termina muerta en lugar de ser enjuiciada y condenada. "Es la derogación de todas las penas del Código Penal", advirtió.

 Martes, 4-diciembre-2018

La Gendarmería ha participado en represiones a protestas sociales: ahora puede disparar sin preguntar.


María del Carmen Verdú, de la Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional) sostuvo que el decreto 956/18 del Ministerio de Seguridad de la Nación implica “la legalización del gatillo fácil” y señaló que la ministra Patricia Bullirch “ya expresó su deseo de que todas las provincias adopten una normativa similiar o igual a la que ella y el gobierno nacional ha resuelto para las fuerzas fedeales”. “Esto nos coloca en una situción aún más grave, porque no es sólo que el gatillo fácil ya es ley a nivel nacional, sino que sabemos que hay gobernadores que ya están firmando, pensemos en Cornejo en Mendoza, en Morales en Jujuy. Y en Córdoba, ustedes no estan mejores”, señaló la abogada, y dijo que la situación que se configuraría en esa alianza represiva nación-provincias sería de “inusitada gravedad”.

“Correpi dijo que el gátillo fácil es ley porque decir que se puede disparar a un persona por la espalda, a quien está huyendo, a quien está desarmado, pero hace un gesto que puede resultar equívoco a las fuerzas de seguridad, no es otra cosa que la habilitación para disparar a cualquiera, en cualquier momento y lugar”, señaló Verdú.

La abogada consideró que liberar el uso de armas en forma discrecional a las fuerzas de seguridad es una “falacia” como política contra el delito callejero. “Que alguien me diga cómo se combate el delito callejero metiendo una bala en la nuca a quien no se detiene en un control policial, o fusilando por la espalda a quien intenta robar un supermercado, como Ariel Santos, el muchacho fusilado por la policía Carla Céspedes, absuelta escandalosamente por un Tribunal Oral en aplicación no normada de esta doctrina, donde se ve claramente que el tipo está con las dos manos en el manubrio de la moto cuando le disparan los tres tiros por la espalda”, explicó.

Según dijo, las consecuencias de la Resolución 956, que es una continuidad absoluta de la doctrina Chocobar, “es la derogación de todas las penas del Código Penal, porque sin en lugar de encontrarme primero con un juez que me someta a un proceso y me condene a tres, cuatro o cinco años de prisión, me encuentro primero con un policía federal o un gendarme, me mata. Acá hay que aclarar si estas convalidando el fusilamiento callejero o no: yo no sé que hay que discutir sobre el valor de la vida humana”, finalizó.