“Que alguna vez la balanza se incline para el lado de los pobres”

Tierra, techo, trabajo y salario básico universal. Los deseos de los trabajadores de la economía popular salieron a la calle el sábado pasado. La pandemia los mantuvo en sus barrios durante un año y medio, resistiendo el aumento de la pobreza y la indigencia con algunas ayudas estatales.

 lunes, 9-agosto-2021

En el país hay más de 7 millones de trabajadores/as de la economía popular.


Fogoneados por la oposición política y los medios hegemónicos, los sectores medios y altos – aquellos que ingresaron el virus al país – salieron a las calles para manifestarse en contra de las restricciones sanitarias, exigiendo el respeto por las “libertades individuales” y la República. Las protestas se dieron en medio del aislamiento social, preventivo y obligatorio y cuando todavía no había comenzado la campaña de vacunación.

En contraste, los sectores de la economía popular intentaron mantenerse en sus barrios. Allí, muchas de las organizaciones sociales – que acompañaron la asunción del actual gobierno nacional – redoblaron esfuerzos para resistir el estallido social producto de la crisis económica que el coronavirus profundizó. Recién el sábado pasado y con casi un 60% de la población inmunizada con una dosis, concretaron una masiva movilización que congregó a más de 300 mil personas en Plaza de Mayo.

“Venimos arrastrando pandemias. Sufrimos una pandemia que duró 4 años. Después llegó el coronavirus y la situación se agravó”, describió Dina Sánchez, secretaria general adjunta de UTEP. Tierra, techo y trabajo fueron los deseos de los trabajadores de la economía popular que confluyeron en la Marcha por el Día de San Cayetano. Pero se agregó uno más: salario básico y universal.

“Hace 6 años que marchamos por lo mismo y que no se está garantizando. Se tiene que avanzar en el salario básico y universal: un ingreso mínimo que les permita a las personas no caer en la indigencia que es algo que creció muchísimo por el contexto que estamos viviendo”, remarcó la referente social.

El hacinamiento, la desocupación, la falta de servicios básicos en los barrios y de conectividad para los pibes son algunos de los problemas acuciantes. “El IFE no llegó a todos y todas: hubo mucha gente que quedó fuera. La Tarjeta Alimentar es ‘pan para hoy y hambre para mañana’”, cuestionó la vocera del Frente Popular Darío Santillán.

Para las organizaciones sociales, es momento de dar respuestas concretas frente a un escenario catastrófico. “Tenemos que empezar de abajo para arriba: por los últimos y las últimas. Necesitamos que, por una vez, la balanza se incline para este lado. Por eso estuvimos en la calle. Porque queremos que nos vean y que nos escuchen, todos los sectores, no solamente el gobierno nacional”, aseguró.

“Desde el primer momento que asumió el presidente, nosotros dejamos en claro que cuando nuestro sector se viera vulnerado, íbamos a salir a las calles. Más allá de las banderas políticas, nosotros estamos a la cabeza de un sector que viene siendo golpeado constantemente”, señaló. “Necesitamos el salario básico universal para que ninguna persona se quede sin el mango en el bolsillo”, concluyó.