Que Dios los ayude

Con más de 1500 casos y alrededor de 25 muertes diarias, el Arzobispado de Córdoba rechazó las restricciones de culto que decretó el gobierno provincial hasta el 26 de octubre por considerarlas “exageradas” y que descuidan “lo espiritual”. Su titular, Carlos Ñáñez, había minimizado la pandemia en julio pasado al señalar que la Argentina padece un virus más grave: la corrupción que “usa” a los más débiles y a los pobres.

 Jueves, 15-octubre-2020

El Arzobispo de Córdoba, Carlos Ñañez, había asegurado que el país sufre un virus peor que la pandemia: la corrupción. Ahora anunció que la Iglesia no acompañará las medidas sanitarias decretadas.


A la demanda de bares, gimnasios y demás rubros, se sumó la Iglesia. Hoy el Arzobispado de Córdoba emitió un Comunicado a la Arquidiócesis en donde anuncia que no acatará las restricciones sanitarias que rigen sobre la actividad litúrgica y que fueron decretadas por el gobierno provincial el sábado pasado y rigen hasta el 26 de octubre.

Desde una postura espiritual y- aparentemente legal – por encima del Estado, el arzobispo Carlos Ñáñez manifestó su “malestar” frente a las “exageradas” medidas y advirtió que no deben centrarse sólo “en lo material” y descuidar “lo espiritual”. “Mente, cuerpo y espíritu tienen que estar en armonía unos con otros”, afirman en un contexto en donde Córdoba registra más de 1500 casos y alrededor de 25 muertes diarias. “Hay otras actividades más riesgosas que estamos haciendo nosotros mismos como la ayuda social”, intentó aclarar Monseñor Pedro Torres, uno de los Obispos Auxiliares que firmó la misiva. “La asistencia espiritual es indispensable”, aseguró a Cadena 3.

Con rostro de mármol precisan que “han podido constatar que en nuestros templos católicos se han observado y se observan cuidadosamente, los protocolos aprobados por la autoridad”. En el afán de “alimentar la esperanza de tiempos nuevos”, el eclesiástico olvidó el brote de coronavirus que desató el cura de Justiniano Posse cuando alentó a no usar barbijo y trató de “miedosos” a los fieles durante una celebración religiosa el pasado 8 de septiembre, motivo por el cual fue imputado. A su vez, el arzobispo de Córdoba ya había minimizado la pandemia en julio pasado cuando aseguró que Argentina padece, desde hace años, otro virus más grave: la corrupción que “usa” a los más débiles y a los pobres.