Que la recesión la paguen los trabajadores

El economista Gabriel Rubinstein propuso una receta perfecta para que los empresarios no tengan que sufrir las consecuencias económicas de la cuarentena obligatoria y dijo que el Estado debería subsidiar los sueldos del sector privado y rebajar un 30% el salario de su planta de trabajadores.

 jueves, 9-abril-2020

El economista Gabriel Rubinstein dio con la fórmula perfecta para que los empresarios no sufran los efectos del parate económico de la cuarentena: ajustar el salario de los trabajadores un 30%.


El liberalismo se les acaba rápido a los que miran el mundo desde el lado poderoso del mostrador y para Gabriel Rubinstein, el Estado debería bajar un 30% los sueldos de sus empleados “porque de todas maneras lo iban a ahorrar” y además hacerse cargo de los sueldos de los trabajadores del sector privado, para que el aparato productivo -una manera de nombrar al empresariado- no sufra las consecuencias del parate de la economía en cuarentena.

En una entrevista con TN, el economista presentó su propuesta para resolver los males de la recesión que genera el aislamiento obligatorio, y puso como ejemplo el caso de Racing Club, que decidió reducir un 30% los salarios de todo su plantel profesional y del cuerpo técnico.

Según Rubinstein, el responsable final de la crisis económica que se va a desatar luego del final de la cuarentena es el Estado y, por lo tanto, debería hacerse cargo de pagar los platos rotos. “¿Por qué vas a endeudar a una empresa por una decisión que vos tomás obligando a que no trabaje? Es una crisis mucho más profunda que la de 2001, porque es una decisión del Estado parar la economía”, aseguró.

En referencia al recorte de los sueldos estatales, Rubinstein dijo que la gente, al no tener en qué gastar la plata, ese 30% de salario “lo va a ahorrar”. “Tendrían que bajar 30% los salarios públicos también, porque la gente tampoco tiene mucho en que gastar. Si le pagás el 100%, lo va a ahorrar. Y en realidad, si le bajas el sueldo hoy, que no se transporta, no sale a la calle, no va al cine, tiene menos gastos. Si el Estado bajara los sueldos, que lo debería hacer, el problema fiscal no sería grande””, afirmó.

En esa lógica, el economista justificó el razonamiento poniendo en el centro su principal preocupación: el empresario. “No le podes cargar que pague impuestos y salarios como si no pasara nada, cuando vos como Estado le decís que tiene que cerrar”, dijo.