Que la segunda ola no te pille bailando

Ni el peligro de la muerte, ni el desborde sanitario logran detener las fiestas clandestinas y las reuniones sociales sin protocolos. La inevitabilidad de la infección y la necesidad de volver a la normalidad son algunos de los razonamientos falaces para que ciudadanes y funcionaries incumplan las medidas sanitarias.

 Martes, 27-abril-2021

Bailando al ritmo del covid. A pesar del peligro, las fiestas clandestinas se repiten en distintas partes del mundo.


Desde ciudadanes comunes hasta funcionarios públicos. Ni el peligro de la muerte, ni el riesgo de contagiar a otres y mucho menos el colapso del sistema sanitario representan un límite para el desarrollo de fiestas clandestinas y reuniones sociales sin protocolo. El incumplimiento de la restricción atraviesa a todos los sectores sociales y a los 24 distritos del país.

El fin de semana pasado, Lucas Candioti – subsecretario de Comercio Exterior y Nuevas Tecnologías del Ministerio de la Producción de Santa Fe – participó del cumpleaños de un empresario en el country privado Aires del Llano junto a otras 50 personas. En el video – que se viralizó rápidamente – se lo ve sin barbijo, bailando “All Night Long” y abrazando a otras personas. Si bien al principio el gobierno provincial sólo le iba a aplicar una sanción, hoy terminó aceptando su renuncia.



Lo cierto es que, de acuerdo a un artículo publicado en la Revista Salud Pública, los eventos sociales y/o multitudinarios no autorizados son las principales causas del aumento de casos en el país y en el mundo. El estudio hace hincapié en que “muy raramente se reportan contagios en los ámbitos laborales” y considera fundamental un “gran esfuerzo colectivo” de conciencia y acompañamiento de las medidas sanitarias para controlar y contener la propagación viral.

A su vez, destaca la particularidad del comportamiento del Covid-19 que favorece su rápida diseminación. “Puede contagiar antes que se presenten los síntomas. Y cuando aparecen, en un alto porcentaje de casos son leves, razón por la que las personas tampoco se aíslan o ni siquiera guardan reposo”, explican los especialistas. “Entonces, un individuo arregla encuentros, reuniones con amigos, o participa de fiestas clandestinas y enciende el motor de los contagios. Así, por carácter transitivo, dispara la cadena transicional de contagios”, analizan.

Por otro lado, Charlotte Moser, directora adjunta del Vaccine Education Centre del Children´s Hospital of Philadelphia, profundizó en las ideas por las cuales les asistentes a estos encuentros festivos “justifican” su conducta. En su artículo “Las fiestas Covid son una mala idea” , derriba dos razonamientos que predominan entre quienes deciden exponerse de manera intencionada al contagio: la inevitabilidad de la infección y la imperiosa necesidad de volver a la normalidad.

“La inevitabilidad descansa en una falacia lógica conocida como la generalización precipitada”, indica. “La mayoría de los expertos coinciden en que hasta ahora se ha infectado una pequeña parte de la población. Aparte, las tasas de infección están condicionadas por el comportamiento del virus y por las estrategias de mitigación”, argumenta. Por otro lado, estima “incorrecta” la noción de que, si en poco tiempo se infecta la mayor cantidad posible de gente, será más fácil volver a la normalidad. “Se sacrificarán vidas, de forma injusta e innecesaria”, finaliza.