Recalculando

Lo prometido es deuda. El Banco Central parece no encontrar el rumbo con el plan financiero. Ayer volvió a emitir un comunicado donde da marcha atrás en lo acordado a principios de septiembre: habrá emisión monetaria de pesos. Ante este retroceso, el FMI espera la visita de Hernán Lacunza a fin de mes para poder “dialogar”.

 jueves, 19-septiembre-2019

Guido Sandleris, titular del BCRA, retrocedió en las medidas acordadas con el FMI como condición para el desembolso de los fondos


Según especialistas, Argentina se debate entre el default con o sin hiperinflación. La crisis financiera profundizada en agosto provocó una fuerte salida de depósitos en dólares del sistema financiero y eso disparó el alerta en el Banco Central de la República Argentina. Ayer, el Comité de Política Monetaria (Copom) anunció un “readecuamiento” de las metas de emisión monetaria que, a principio de mes, habían acordado con el FMI que sería en “base cero”. La nueva meta de emisión se “flexibilizó”: ahora se prevee un crecimiento del 2,5% mensual en septiembre y octubre para poder hacerle frente al proceso inflacionario que no contribuye a la estabilidad de la economía del país, pero fundamentalmente, de los argentinos. Así, el abandono el programa de emisión cero implicaría un aumento de base del 35% a lo largo del año. “La aceleración de la inflación producida por la depreciación del peso implica la reducción en la oferta real de dinero”, explicaron técnicamente desde la entidad.

Además de que el anuncio da cuenta de la imposibilidad del BCRA de cumplir con lo pactado con el Fondo Monetario Internacional para ampliar el préstamo a más de 50 mil millones y que la realidad lo está superando, pone de manifiesto que el control de la cantidad de pesos en circulación no funcionó como único instrumento para enfrentar la inflación, debido al fuerte protagonismo que adquirió el control a la compra de divisas como estrategia para contener la devaluación. Guido Sandleris, presidente del BCRA, dijo que con esta nueva medida – marcha atrás- “se busca que la economía pueda transitar de la mejor manera la incertidumbre”.

Casualmente, la inestabilidad y la fluctuación en las medidas económicas que viene tomando el gobierno de Mauricio Macri en esto últimos meses derivaron en que todo sea “reajustable”. Según el Copom, las proyecciones de demanda de dinero pueden perder precisión debido al contexto actual, por lo que entendieron como necesidad aumentar el límite inferior para la tasa de interés de las Letras de Liquidez (Leliq) del 58% anual de ahora a un 78% anual en septiembre, durante el pico inflacionario. De esta manera, esperan que los ahorristas se queden en pesos y no se pasen al dólar, algo que consideran positivo desde el organismo. Sin embargo, se prevee que esto tenga un alto impacto en las pequeñas y medianas empresas que están necesitando tomar crédito para capital de trabajo y se van a encontrar con un elevado piso del costo del dinero.

El panorama es complicado. Del compromiso con el FMI, casi no se cumplieron los objetivos respecto de la inflación, tampoco se respetaron las bandas cambiarias y se acaba de abandonar el programa de emisión cero de la base monetaria. La palabra del gobierno en materia económica parece tener poco valor, paradójicamente. Al cruce salió anoche el economista ortodoxo Javier Milei quien tildó de burros al equipo de Copom y afirmó que la medida anunciada ayer “es tirar nafta al fuego”. Mientras tanto, desde el FMI, emitieron un comunicado cortito y al pie: “El BCRA anunció nuevas metas monetarias hoy. Esperamos que las reuniones con las autoridades argentinas en las próximas semanas sean una oportunidad para dialogar, sobre estos y otros temas”.