“Se gestó una especie de institucionalidad informal”

Para el politólogo Mario Riorda, el resultado de las PASO y la reacción del oficialismo generaron una situación “atípica” donde un candidato quedó como virtual presidente electo sin serlo. Consideró que las conferencias de Lacunza y Sandleris de ayer “abrieron un proceso donde lo único que le interesa al gobierno es estabilizar”.

 miércoles, 21-agosto-2019

Mario Riorda celebró las señales de diálogo entre Mauricio Macri y Alberto Fernández.


El resultado de las PASO dejó servido en la mesa política argentina un juego de señales, llamadas telefónicas, imágenes, pedidos de fotos y gestos, que resulta por demás extraño. El calendario electoral, que tiene un larguísimo tránsito entre las PASO y las elecciones, configuró este escenario. Para el especialista en comunicación política, Mario Riorda, Mauricio Macri y Alberto Fernández quedaron “en una postura atípica” producto “de un intento de negación del resultado de las PASO”.

“El oficialismo subió al extremo la importancia de las primarias. El planteo simplificado en término de dicotomía era: ‘todo o nada’, ‘república o barbarie’, ‘ahora o nunca’, se decía ‘está en juego la democracia’”, subrayó el politólogo, quien aclaró que luego “la dinámica de la crisis económica, que generó una crisis política, hizo revertir la negación”.

Para Riorda, “la comunicación de crisis que requiere certeza, certidumbre y sobriedad, es la contracara de un proceso electoral que es show, publicidad y especulación pura” y es lo contrario de lo que hizo el Gobierno en un primer momento: “Lo que pasó después de las PASO seguramente aumentó los niveles de diferencia”. Ante esta situación, y con un gobierno debilitado por el cachetazo en las urnas, “empezó a gestarse una especie de institucionalidad informal”.

“El reclamo es que Macri entienda su debilidad y se dedique a gestionar y que Alberto Fernández entienda su situación donde prácticamente es presidente electo sin haberlo sido. Ambos corrieron su postura inicial: el primero de dureza y el segundo de decir ‘yo no tengo nada que ver’”, explicó el especialista. De todos modos, algunas rémoras de esas posiciones extremas todavía quedan. En el macrismo, se personifican en Elisa Carrió. En el Frente de Todos, Riorda mencionó a “algunos que a modo de consultoría pública dicen que de ninguna manera conviene una foto (entre Fernández y Macri) porque significaría un traspaso de poder donde no lo hay”.

De todos modos, el macrismo parece empezar a arrear las banderas. Sin abandonar la campaña, llegó la etapa de aceptación y ahora la prioridad está puesta en la economía durante la transición. “Las conferencias de Lacunza y Sandleris avisaron que Argentina entró en un proceso donde lo único que interesa es estabilizar. La palabra estabilidad fue dominante ayer”, manifestó Riorda, y coincidió con que la ambición electoral quedará subsidiada a la gestión: “Además, saben que cualquier chance de éxito de la campaña tiene que ver con estabilizar la economía”.

Manejar las expectativas, un aspecto clave

Riorda opinó que “Alberto Fernández mejoró su imagen, ya que la política suele premiar a los ganadores en términos de imagen, más con la contundencia del triunfo y su moderación hoy”. Por la crisis, asumirá –si las urnas lo confirman presidente- con “un nivel de expectativas muy alto”. “Uno de los grandes desafíos, además de acomodar la economía, tiene que ver con el ejercicio comunicacional que haga para moderar esas expectativas. Quizás el elemento más crítico de Juntos por el Cambio tenga que ver con la incapacidad manifiesta no solo de no haber moderado las expectativas sino haber jugado al máximo con eso”, concluyó.