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Seis pesos diarios por pobre

Brenta dijo que está estudiada la correlación entre aumento de suicidios y acuerdos con el FMI. Ajuste interno (que se resolvería con pesos) para un fuerte déficit en el sector externo. Recesión, reacción y nueva caída, un ciclo malicioso que se repite tras cada convenio con el Fondo. Qué dijo la investigadora.

 Martes, 12-junio-2018

Fuerte respaldo al Gobierno. Lo mismo dijeron los diarios argentinos en 1976 con el acuerdo de aquel momento.


Por Bettina Marengo

Seis pesos por día por persona pobre. Ese es el monto, según el cálculo que hizo la investigadora y doctora en Economía Noemí Brenta, que el Gobierno y el FMI acordaron destinar a gasto social en el marco del stand by otorgado al país.

“El acuerdo con el FMI prevé un porcentaje del PBI para garantizar gasto social, que significan 30 mil millones de pesos anuales. Si tenemos un 30% de pobreza y dividimos ese monto por la cantidad de personas pobres, digamos 12 o 14 millones de argentinos, y consideramos los 365 días del año, da un gasto de 6 pesos diarios por pobre, una magnitud miserable. Pero es consistente con lo que se ve en otros países que tienen acuerdos con el Fondo”, señaló Brenta, quizás la especialista que más investigó la historia de las negociaciones entre Argentina y FMI.

Para la economista, los supuestos “cambios” que, según el ministro Nicolás Dujovne, habrían humanizado al organismo internacional, son “más retóricos que reales en relación a la sensibilidad con los sectores vulnerables”. “La situación en los países donde han intervenido es muy mala. Recientemente leí una nota que hablaba de la relación positiva entre suicidios y acuerdo con el FMI, que marcaba la correlación” entre ambos hechos, dijo Brenta, y mencionó los casos de suicidios en Grecia, donde jubilados o discapacitados se quitaron la vida al comprobar la reducción o suspensión de sus pensiones.

Lo anterior es parte del diálogo que Brenta mantuvo con Al Revés sobre el acuerdo de financiamiento que el Gobierno está a punto de firmar, en el marco del cual dejó las siguientes consideraciones:

“Es un acuerdo precautorio que tiene que ver no con el déficit fiscal interno, que se financia con pesos, sino con la debilidad del sector externo, con el gran déficit de la cuenta corriente, sobre la que el gobierno no se ocupó porque puso todo el foco en el déficit fiscal, que no es el principal problema de la Argentina. Pero no dice cómo se resolverá este déficit externo. ¿Con salida de capitales, con apertura de importaciones lo va a resolver?”

“El acuerdo es una enorme muestra de apoyo del FMI al gobierno. En 1976, cuando se firmó un acuerdo con el Fondo, también se presentó como el mayor de la historia y como una muestra de fuerte apoyo del organismo al gobierno de la dictadura militar. Pero el apoyo no va a ser continuo, va a durar mientras dure el entusiasmo del Fondo y sus mandantes y se sigan transfiriendo recursos al extranjero. En 1999, la Argentina era la estrella internacional del FMI, cuando estabamos a dos años del estallido”.

“No sabemos qué dice la letra del acuerdo. Paradójicamente, el FMI se reúne el 20 de junio, Día de la Bandera, y recién vamos a conocer los destalles. Por lo que trascendió, va a haber una reducción del déficit primario, con ajuste, y van a enviar una ley para que el BCRA deje de financiar al Tesoro, lo que hará más rígida la política económica. Ahora el tesoro va a depender del financiamiento interno y externo. Ya (Raúl) Alfonsin y (Carlos) Menem tuvieron condiciones similares”. Brenta explicó que la pérdida de reservas tras la última corrida del dólar fue la justificación brindada para establecer la libre flotación del dólar, regulado sólo por el mercado. “Pero alguna regulación van a tener que poner”, enfatizó.

“Desde 1956 a 2004, cada vez que se firmó un acuerdo con el Fondo el primer año fue recesivo. Hasta la gran deuda externa y la financiarización luego de la recesión había uno o dos años de crecimiento, y luego nuevamente la crisis del sector externo. Después de 1983 las fases de expansión se volvieron mucho más cortas e inestables, por los altos pagos de intereses y la propia inestabilidad de una economía especulativa. Con respecto al blindaje 2000, la economía argentina estaba más vulnerable que ahora, llevabamos muchos años de acuerdos o de cumplimiento de acuerdos con el FMI. Teníamos un desempleo muy alto, y más deficit la balanza comercial”.

“Ahora pueden llegar capitales, pero hasta que la economía empiece a reaccionar. Para la economía real, no hay buenas noticias si no le ponen coto a la fuga de capitales para que no sigan haciendo el juego de siempre, porque la renta financiera es alta”.

“Se viene un año de recesión, un año con suerte. Es lo que sucede en todos los países que firmaron con el Fondo. El mismo gobierno ya lo admite al afirmar que vamos a crecer a menor ritmo”.

“Desconozco qué pide el Fondo y qué es lo que quiere el propio Gobierno. Pero salario bajo, tarifas sin subsidios, tasas altas y apertura son la receta habitual en todos los países”. Al respecto, cabe acotar que la propia titular del FMI, Cristine Lagarde, se ocupó de remarcar en distintas oportunidades que el acuerdo fue diseñado por el propio gobierno argentino.