Sembrando el ajuste

Mientras intenta modificar la Ley de Semillas para favorecer a las grandes transnacionales, el Gobierno ajusta en la microagricultura. El programa Pro Huerta del INTA sufre por el recorte presupuestario: este año tiene un 30 % menos de semillas y deberá restringir la entrega sólo a los sectores más vulnerables. “Las personas de clase media las tendrán que comprar”, admiten resignados los trabajadores.

 martes, 19-febrero-2019

La entrega de semillas del programa Pro Huerta se restringió sólo a los sectores sumamente vulnerables.


“Fui a buscar semillas para mi huerta como todos los años y me dijeron que no están entregando por los recortes”, coinciden los testimonios de personas que cultivan en sus casas y que este año se sorprendieron cuando en el INTA les denegaron la entrega de las semillas. La entrega de semillas se realiza dentro del programa Pro Huerta, que depende del Ministerio de Desarrollo Social. “Hubo una reducción de presupuesto”, admite uno de los trabajadores del INTA de nuestra provincia.

El programa tiene un presupuesto para este año de 80 millones de pesos, lo que implica una reducción nominal en relación al período anterior, reconocen desde el INTA. A eso, hay que sumarle el efecto inflacionario. Los coordinadores del programa le buscan la vuelta para que el impacto del ajuste no se sienta. Explican que hay tres tipos de fraccionamiento: semillas a granel, en bolsas grandes; las ‘típicas’, pequeñas bolsitas de entre 3 y 5 gramos de semillas de hortalizas; y las ‘urbanas’, dirigidas a huertas de balcón y la microagricultura.

“Hubo una disminución sustancial en típicas y urbanas, que es donde el costo de fraccionamiento es mayor. Lo que estamos haciendo es fraccionar los bolsones a granel, generamos una estrategia para que la disminución de típicas y urbanas no se vea tan resentido”, revela una fuente que trabaja en el programa. La mayoría de esas bolsas a granel llegarán en la segunda mitad de febrero o en marzo, por lo que si ahora hay faltante habrá que esperar unos días.

Es cierto que el Pro Huerta apunta a los sectores de menores recursos y a la agricultura familiar, pero con el paso de los años mucha gente fue adquiriendo la costumbre de acceder a estos productos. Con el recorte del 30 %, la distribución debe enfocarse mucho más: “Vamos a pretender que la semilla llegue primero a los sectores a los que tiene que llegar prioritariamente. Los sectores de clase media tendrán que comprar semillas”.

Los trabajadores que tienen a su cargo el Pro Huerta entienden las quejas y tratan de morigerar el impacto de la baja en la cantidad de semillas, pero aclaran: “Hay una concepción de la semilla como derecho. Se ha generado una cultura de ir al INTA a buscar semillas, que está bien. Pero la focalización como principio del programa siempre estuvo manifiesta en lo discursivo”. Además, señalan que si bien hubo ajustes en algunos presupuestos, hay algunas líneas que crecieron, como algunas vinculadas a la agricultura familiar, acceso al agua y construcción de cisternas.

Los agentes del INTA van a realizar una campaña de autoproducción de semillas vía redes para atenuar el impacto y que las personas que se queden sin semillas puedan armar un sistema propio. El programa Pro Huerta llegó a entregar hasta animales como conejos, pollos y hasta patos. Hoy, muchos de los centros de reproducción están cerrados. Hoy, también escasean las semillas.