“Siempre me esforcé muchísimo pero cada día está más difícil”

Una dirigente social de barrio Yapeyú contó su estrategia para sobrevivir en las crisis que le tocó atravesar desde que tuvo su primer hijo, a los 16 años.

 lunes, 24-septiembre-2018

En primer plano, con el cabello rubio, Sandra, en alguna de las tantas marchas en las que participó para reclamar por derechos sociales.


Sandra Cuello tiene 9 hijos, muchos años de trabajo por horas en casas de familia y una extensa militancia social que la convirtió en presidenta el centro vecinal de Yapeyú y en referente barrial del centro comunitario “Luz del Cielo” de la organización Barrios de Pie.

“Comencé a los 26 años, cuando tenía mis seis primeros hijos varones y no quería que estuvieran en la calle todo el día, que vieran la esquina como su lugar natural”, relató al portal Al Revés. Su padre había sido canchero en el club Libertad de Chacra de la Merced y ella había vivido literalmente al lado de la cancha de fútbol. “Sabía la técnica porque jugaba con mis hermanos, así que agarré a mis hijos y a sus amigos y me los llevaba a entrenar y practicar como un equipo”, recordó. Comenzaron a jugar y a ganar. Luego vinieron las competencias interbarriales y la organización para comprar botines y ropa (“al principio jugaban en zapatilla, en pata, con lo que había, bien de potrero”, señaló). Se hicieron visibles ella y su equipo, al que sumaron un técnico (su tío ex futbolista) para que definiera “los lugares en la cancha”.

El fin del siglo XX se acercaba y pobreza, la desocupación y el hambre copaban los barrios. Sandra se hizo cargo del comedor que la Federación Tierra y Vivienda (FVT) tenía en Yapeyú, donde comían los chicos del equipo y de la zona. Para mantener a su familia limpiaba casas por horas. Tiempos difíciles para tener tantos hijos y ella, con los años parió otras tres niñas. “Yo me hacía cargo de todo. Mis hijos eran mejores alumnos en la escuela, los llevaba a aprender bombo, a folclore, a natación en el Garzón Agulla”, rememoró.

El primer marido de Sandra (con que que estaba desde sus 16 años) no quería que hiciera tantas cosas. “Se enojaba porque yo estaba todo el día haciendo algo. El macho quiere que la mujer esté todo el día en la casa. Y me dijo que no se veía con ocho chicos”, se río Sandra por el reclamo. Se separó. “Cuando empezás a pararte como mujer, te das cuenta de que te pasaste años de tu vida sin ser tratada como corresponde. Me separé cuando vi que podía seguir adelante, sola, sin violencia de ninguna índole”, agregó. “Hoy, cuando veo a una mujer con el ojo morado o los brazos golpeados, y me dice que se cayó, yo le digo: ‘vení, vamos a charlar un rato, yo también me caía como vos’. Y les digo que no se dejen pegar”, continuó.

Sandra siguió trabajando por horas y fue para esa época donde se vinculó con Barrios de Pie, donde continuó la militancia. Actualmennte coordina la cooperativa de desmalezamiento formada íntegramente por mujeres. Formó pareja nuevamente y tuvo a su novena hija. “Cuando yo era joven, afirmó aunque tiene 47 años, no se hablaba de sexo ni de control del embarazo”, se excusó.

Una crisis distinta pero igual

Sandra y su familia atravesaron la recesión de los finales del menemismo, la explosión de la Convertibilidad y la megacrisis de 2001. En esta nueva crisis de inflación y caída del ingreso provocada por el gobierno de Cambiemos, la dirigente asegura que apuesta otra vez a la organización junto a otras mujeres de la zona, entre las que menciona a “Sole de Bajo Yapeyú, Patri, de Ampliación Yapeyú y lotra Patri de Yapeyú Anexo”.

“Cuando nos aprieta el ajuste nos organizamos para acompañarnos y juntar plata con otras mujeres, con emprendimientos de porcelana fría o tejidos, nos apoyamos mutuamente para la comida. Yo tengo una pensión (por madre de familia numerosa) pero mis hijos mayores han quedado desocupados. Uno solo sigue con trabajo. Siempre me esforcé muchísimo, pero ahora cada vez se hace más dificil el día a día, admitió.

La dirigente relató que en los últimos tiempos, con la agudización de la inflación y de la pobreza, los vecinos de Yapeyú se acercan al centro comunitario a pedir pan. “Volvió el trueque y la feria” afirmó. “Nuestros chicos está mal alimentados: hicimos un estudio y tienen sobrepeso por hidratos de carbono o malnutrición. Tienen los dientes cariados. Los adolescentes dejan el colegio y están en las esquinas. Hay más problemas con las drogas. Eso sí, han puesto mucha policía en los barrios, pero nada de cursos de capacitación para sacarlos de la calle”, se lamentó.