Sin muerte digna

La Dictadura Cívico Militar que depuso violentamente a Evo Morales no logró controlar la pandemia. Con más de 60 mil infectados de coronavirus y el sistema sanitario colapsado desde el mes pasado, en tan sólo cinco días las fuerzas policiales levantaron 420 cadáveres de personas que fallecieron en sus hogares, en la vía pública, o al frente de los centros de salud esperando que se desocupe alguna cama.

 miércoles, 22-julio-2020

En cinco días, las fuerzas policiales recogieron más de 400 cadáveres que se encontraban en la vía pública o en los hogares, ante el colapso del sistema sanitario que padece Bolivia.


El país que tuvo que abandonar el presidente Evo Morales producto del Golpe Cívico Militar que sufrió en noviembre del año pasado, atraviesa días muy complicados producto de la falta de políticas responsables en el marco de la pandemia. A un mes y medio de que se detectaran los primeros casos positivos de Covid-19 en Bolivia, la autoproclamada presidenta interina, Jeanine Añez, llamó a un día de “ayuno y oración” para vencer el coronavirus – cuando ya había 950 infectados y 50 muertos – y, a principios de mayo, comunicó que el vecino país iniciaba una “cuarentena dinámica” para “cuidar la salud y la economía” de los bolivianos.

Lo cierto es que, pese a su espíritu religioso y derechista, no logró contener la epidemia. Bolivia ya registra más de 60 mil casos positivos, más de dos mil decesos. Sumado a eso, durante el mes pasado se produjo el colapso del sistema sanitario. En tan sólo cinco días, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen del país levantó 420 cadáveres de personas que habían fallecido en sus hogares, en la vía pública, o al frente de los centros de salud esperando que se desocupe alguna cama. Según informaron, más del 80% son sospechosos de haber muerto por Covid-19.

Si bien Santa Cruz es el departamento que concentra la mitad de los contagios de todo el territorio nacional, la mayoría de estos más de 400 decesos “sin posibilidad de asistencia” pertenecen a Cochabamba y a La Paz. Rubén Castillo, jefe de Vigilancia Epidemiológica del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Cochabamba, señaló la semana pasada a los medios locales que estaban siendo utilizadas “las 18 camas de la UTI”.

A río revuelto, ganancia de pecadores

En medio de esta profunda crisis sanitaria, la dictadura que lidera Jeanine Añez aprovecha la pandemia para dilatar las próximas elecciones presidenciales del 6 de septiembre en las cuales aparece como favorito el MAS, el partido del derrocado presidente Evo Morales.

Según una encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), el candidato del MAS, Luis Arce, lidera las preferencias con un 41,9% de intención de voto, le sigue Carlos Mesa con el 26,8% y en tercer lugar se ubica Jeanine Áñez con un 13,3% de apoyo. Además, el sondeo señala que casi el 60% de los bolivianos tienen una opinión negativa respecto del manejo de la crisis sanitaria por parte de la Dictadura y una desaprobación del 65,2% con relación a la crisis económica.