Final infeliz para 200 trabajadores de la industria editorial

Después de varios meses de rumores y desplome de ventas, la editorial española SM decidió reducir hasta casi hacer desaparecer a su planta de empleados. Dos centenares de trabajadores quedaron en la calle y la crisis de la industria editorial enciende una nueva alarma.

 viernes, 12-julio-2019

La editorial española de literatura infantil y juvenil SM despidió a 200 trabajadores y anunció su cierre porque "la Argentina ya no es rentable".


Desde esta semana, 200 trabajadores más se suman a la lista de millones de nuevos desempleados que acumula la gestión de Mauricio Macri. La editorial española SM despidió a casi la totalidad de su planta local y redujo a unas 20 personas las tareas mínimas de adminsitración y gestiones básicas, a las que ahora define como parte de “un nuevo modelo de negocios”.

“La empresa ya no es rentable en la Argentina”, dijeron los representantes que llegaron al país a comunicar la decisión a los empleados locales. Una caída del 48% en el volumen de ejemplares producidos, entre 2016 y 2018, puso en jaque desde adentro lo que en los últimos meses se convirtió en una fractura profunda del engranaje del mercado de los libros. “Esta tal vez sea la crisis más prolongada, alcanzando ribetes estructurales por su extensión en el tiempo”, analizó Diana Segovia, gerente de la Cámara Argentina del Libro, en el último informe del Observatorio Universitario de Buenos Aires sobre la industria editorial. La baja de las ventas en un 36% desde 2016, más un 35% de puestos de trabajo perdidos confiuguraron en pocos meses un escenario que el cierre de SM amplifica.

Entre enero y octubre de 2018, según el registro elaborado por la CAL a partir de la compilación de los datos del ISBN (International Standard Book Number) la cantidad de ejemplares impresos fue de 36.320.000 de ejemplares, una caída estrepitosa luego del récord de volumen de producción registrado en 2014, con más de 128.900.000 ejemplares impresos.
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“En lo que va de 2019 se generaron 22,6 millones de ejemplares. Esto muestra una pérdida de un cuarto de tirada promedio para la edición general argentina”, agregó Adrián Vila, Especialista en Políticas Editoriales de la Universidad de Buenos Aires y Doctor por la Universidad de Salamanca. Otro freno de mano fue el que se le aplicó a la compra de ejemplares desde el Estado Nacional para la distribución en escuelas de todo el país, un incentivo a la lectura y a la industria del libro impulsado desde 2006 con la sanción de la Ley Nacional de Educación durante el gobierno de Néstor Kirchner. De los 1150 millones de pesos empleados para estos fines en 2015, las compras estatales de libros descendió a 100 millones de pesos en 2016.

“Nada de esto pasa porque tengamos mala suerte, compañeros. O porque seamos incompetentes a la hora de hacer nuestro trabajo. O porque no nos merezcamos aspirar a una vida mejor. Estas y otras atrocidades son parte de un proyecto político que nos quiere tristes, pobres, con frío, con hambre, con o sin libros (les da igual) y con una educación mínima e indispensable que les garantice a ellos (esos pocos con plata y poder) acrecentar sus ganancias”, escribió Silvia Schujer, autora que formó parte del catálogo de SM con títlos como “La mochila de Uki” o “999 grullas y un loro”, ante la noticia del cierre de la casa española.