Superación y utilización de la grieta

El periodista Martín Rodríguez, uno de los autores de libro "La grieta desnuda", analizó cómo funcionó eso que llamamos 'grieta' en los últimos años. ¿Cuándo nació? ¿A qué sector político sirvió? Dijo que la candidatura de Alberto Fernández es una forma de superarla.

 viernes, 13-septiembre-2019

Martín Rodríguez dijo que tanto la postura de que la grieta es histórica como que nació en 2008 tienen su parte de razón.


La palabra ‘grieta’ es quizás la principal aparición del lenguaje político en los últimos años. Definió el escenario, lo delimitó, marcó la cancha y los distintos ‘bandos’. Pero ¿qué es la grieta? Y peor: ¿cuándo comenzó? Para el periodista Martín Rodríguez, uno de los autores del libro “La grieta desnuda”, “el argumento de que la grieta es histórica y de larga duración es relativamente cierto, y el otro, de que la grieta empezó en 2008, también”.

Es que por un lado “hay una tradición de tensión en la política argentina” que viene desde siempre, y por otro lado “hay un capítulo en la política argentina que se abre con el conflicto del campo”. “Da vuelta la política, inicia una etapa distinta y eso se puede registrar en el vocabulario político que nace durante el conflicto: aparece la idea de ‘corpo’, nace el conflicto con Clarín, aparece el antikirchnerismo, aparece la figura de Magnetto en el centro de la política argentina”, indicó Rodríguez.

Rodríguez elogió la lectura crítica de Alberto Fernández sobre quién se sirvió de la grieta electoralmente: “La grieta le ha servido no al kirchnerismo sino al antikirchnerismo para ganar elecciones. Desde que nació la grieta en 2008 hubo cinco elecciones de las cuales el kirchnerismo perdió cuatro. Ahí hay un saldo para pensar: ¿a quién le sirvió la grieta?”. Según indicó el periodista, el Frente de Todos y la candidatura de Alberto Fernández “incluyó un desbloqueo de energía que la grieta tapaba, generaba una rivalidad que reducía todo a tercios y dejaba afuera a otros sectores de la política y otras sensibilidades del electorado”.

Todos los usos de la grieta

“La palabra grieta es una palabra imprecisa. Es de uso común, todos la usamos pero de manera diferente. Creo que hay que bajarle el precio a la expectativa que genera esa palabra. Mucha gente dice que la grieta es lucha de clases. Entonces que digan lucha de clases”, opinó Rodríguez, al tiempo que consideró que “la grieta contiene tensiones políticas necesarias y vitales y probablemente en los últimos años del macrismo, como fue quien usufructuó la grieta a su favor en términos electorales, se vieron más sus costuras, su aspecto más utilitario”.

La grieta fue una necesidad central del macrismo. Polarizar con Cristina fue siempre su mejor opción. “La política del macrismo no es una política de masas sino básicamente una política de triunfo electoral y repliegue, que se recuesta sobre los intereses de las minorías a las que representa pero que, a través de la grieta, que es la que organiza amores y espantos en la política argentina, logró resultados”, analizó el periodista. En ese sentido, dijo que “hay algo ahí que debe ser desarmado” pero aclaró que “no en favor de un consensualismo o del abandono de la tensión entre capital y trabajo” sino entendiendo todo aquello que la grieta tapa. De hecho, lo que se rompe con la candidatura de Alberto Fernández profundiza algunas tensiones fuera de la lógica de la grieta: “La superación de la grieta le dio un salto a la polarización”.

2008, aquella bisagra

Martín Rodríguez criticó la negación del kirchnerismo –de Cristina, en particular- en cuanto a su responsabilidad en el conflicto con el campo al decir que la expresidenta “pareciera tercerizar en otro el inicio o final de un conflicto”, cargando las culpas en Martín Lousteau, que en aquel momento era el ministro de Economía.

Por otro lado, diferenció el conflicto con el campo del conflicto con Clarín, aunque sus génesis estén mezcladas. “El conflicto con Clarín es una deriva del conflicto con el campo. El kirchnerismo no quiso volver al conflicto con el campo. Quizás por errores técnicos o políticos. En cambio, el conflicto con Clarín fue constitutivo de todo: de la identidad, de amigos y enemigos”, concluyó.