SúperCamila, la chica que intervino frente a la golpiza en el Olmos

"Yo hice lo que tenía que hacer", dijo Camila Dalmasso sobre su decisión de filmar la golpiza que un guardia de seguridad (frente a la risa de un policía) le propinó a un joven trabajador informal, menor de edad. La joven estaba en el patio de comidas, con una amiga, cuando los gritos del pibe la alertaron.

 jueves, 13-diciembre-2018

En el video, se escucha cuando Camila Dalmasso le reclama por su abuso al guardia de seguridad, mientras la víctima, el chico de 17 años, asegura que no hizo nada ilegal.


Un guardia de seguridad del Patio Olmos golpeó brutalmente a un chico de 17 años que vendía sahumerios en el centro comercial. Autoerigido en juez, envalentonado por el celo anti pobre de los gerentes del Patio Olmos y de su propios empleadores (la empresa de seguridad) y por el Zeitgeist instalado por el gobierno nacional, el guardia acusó y condenó al pibe por “faltarle el respeto a una clienta” y por “estar drogado”. Lo sacó del shopping, lo golpeó detrás de unos muros, y lo dejó con la cara ensangrentada.

Camila Dalmasso se llama la joven que intervino frente a la brutalidad y filmó la situación. Estaba con una amiga en el Patio de comidas cuando presenció todo, y no se quedó sentada. En la filmación se escucha cuando la joven le pidió al guardia de seguridad que deje en paz al vendedor y que se identifique. Y cuando el agresor acusó al trabajador adolescente de estar drogado (como si eso fuera un delito), le preguntó: “¿Cómo lo sabe?”. “Mirá cómo le dejaste la cara”, le increpó, angustiada.

Camila habló esta mañana con Cristian Maldonado en el programa “Nada del Otro mundo”, que se emite por la FM 102.3 de los SRT. Probablmente, sin su acción, el abuso contra el pibe no hubiera trascendido las fronteras del shopping que supo ser escuela pública. Parte de su relato está condensado a continuación:

“Nos habíamos juntado con una amiga en el Patio de Comida y veo al chico que pasa por las mesas vendiendo sahumerios. De repente aparecen dos guardias y se lo llevan como para el lado de las escalinatas principales. ‘Lo están llevando porque no se puede hacer venta ambulante acá’. Sigo con mi amiga y de repente empiezo a escuchar golpes y lo primero que se me viene a la cabeza fueron los guardias que se habían llevado al chico. Me levanto para ver, estaba el guardia detrás de los cubos apilados en la parte del sector de ventas de ropa de niños y lo tiene al chico contra ahí. Lo que no se ve en el video es como los guardias lo emujaban contra los cubos para que se callara. El chico estaba gritando, el guardia lo golpeaba contra el cubo, pero yo ahí no vi cómo estaba golpeado. Sí tengo fotos de cómo quedó la sangre en los cubos”, comenzó Camila, todavía conmovida.

Y admitió: “Yo me animé a filmar porque estaba el patio de comida lleno de gente y no era policía (el que golpeaba): no sé si me hubiera animado a filmar si era un policía y en la calle. A mí lo que me preocupadaba era la integridad de este chico, porque ví que se lo llevaban con un policía. El policía se acercó riéndose, no sé por qué, y le pidieron a un señor que estaba en una mesa, con su esposa y unos chicos, que los acompañara. De ahí se lo habían llevado al chico. No sé si habían tenido un cruce de palabras, pero de todos modos no era la forma”

Camila aseugró que “nunca” pensó que el video “se iba a viralizar de ese modo, lo subí fue para encontrar ayuda, porque cuando vi al policía ya me sentí impotente por hacer algo. Mucha gente que trabaja en el Patio Olmos lo apoyaba al guardia”, se lamentó.

La joven subió el video a su página de facebook y desde allí se convirtió el video más visto del día en Córdoba. Dijo que recibió comentarios de todo tipo, incluso algunos mensajes personales, donde la acusan de “zurda” “abortera”, “que vuelvan los milicos”. “Entonces dejé de leerlos”, afirmó.

“Yo hice lo que tenía que hacer, creo que está ayudando mucho, me han contactado para atestiguar, me contacté con la familia del chico que tiene 17 años, y la preocupación de la familia es por cuando cumpla los 18 años (y se convierta en mayor de edad para la ley). Por suerte están acompañados por otra gente que está en el barrio”, agregó. “Esto es algo que ocurre todos los días, ayer hicieron la denuncia. El chico no quería hacerla, pero lo acompañó la madre porque él es menor y la hicieron. La familia está agradecida porque está cansada de que esto le pase a su hijo”, finalizó.

“El deseo del poder”

El abogado y jurista Lucas Crisafulli, quien participó en la elaboración del nuevo Código de Convivencia Ciudadana que rige en la provincia de Córdoba, escribio en su muro de Facebook que un guardia de seguridad no tiene potestad para detener a una persona y menos aún para golpearlo y erigirse en juez y parte. Y agregó, con una mirada desde la teoría del estado y del poder:

“El poder no opera obligando al guardia para que maltrate a quien el poder construyó como enemigo; el poder opera haciendo que ese guardia tenga el deseo de hacer aquello que el poder quiere que haga. Hay también en ese guardia el cumplimiento de un mandato de masculinidad en la que la única manera posible de habitarla es a través de la violencia. Hay en ese guardia el cumplimiento de mandatos racistas, machistas y clasistas que hacen que arriesgue su propio trabajo con tal de cumplirlo”, posteó el abogado.